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Cuentas Claras

  • Carolina Navarrete

  • Carolina Navarrete
  • Se debe actuar con responsabilidad

En plena euforia postelectoral, los presidentes del Partido Acción Nacional y del Consejo Coordinador Empresarial, Ricardo Anaya y Juan Pablo Castañón, respectivamente, se reunieron para delinear los pasos a seguir con el objetivo de “corregir” lo que llamaron la “tóxica” Reforma Fiscal.

El argumento es que la Reforma Fiscal, que entró en vigor en 2014, incrementó la tasa de los impuestos, restó competitividad al país y lo hizo menos atractivo, por lo que consideran que se deben fortalecer los ingresos públicos mediante la ampliación de la base de contribuyentes, modificar la estrategia de gasto y mejorar el marco tributario.

Los objetivos son llamativos, ni duda cabe. Lo ideal para la gran mayoría es reducir las tasas de los gravámenes. Es lógico que nadie quiere pagar tantos impuestos, pero se debe ir con cuidado en este tema, porque una decisión de los legisladores influida por el tema electorero puede causar mucho daño al país.

Hasta ahora, la estrategia seguida por el gobierno federal en materia fiscal y monetaria ha dado buenos resultados, tan buenos que hace poco el Fondo Monetario Internacional amplió la línea de crédito flexible a nuestro país, porque considera que hay las garantías necesarias de que se mantiene una política fiscal y monetaria sana.

Además, gracias a la confianza que hay en el país, continúa fluyendo la inversión extranjera directa, la que genera más producción y empleo, al tiempo que se mantiene el ritmo de crecimiento de la economía, a pesar de la incertidumbre que prevalece en el entorno mundial.

Es cierto que el Producto Interno Bruto no crece a las tasas deseadas, que se tiene un aumento moderado, pero las circunstancias actuales en el entorno internacional no son las mejores y la economía mundial no termina de despegar.

Como lo he escrito en ocasiones anteriores, otros países de América Latina atraviesan por una situación verdaderamente difícil, como Brasil que registra una fuerte contracción económica o Venezuela, que sufre severos problemas económicos que llegan incluso al desabasto de alimentos y medicinas.

En estos dos países hermanos latinoamericanos, las dificultades económicas están rodeadas de problemas de índole político, pues en Brasil fue suspendida temporalmente la presidenta Dilma Rousseff y enfrenta un juicio político, mientras que en Venezuela la oposición empuja un referéndum revocatorio contra el mandato del presidente Nicolás Maduro.

Esto refleja que la situación económica se puede complicar aún más cuando intervienen factores políticos. Brasil y Venezuela son focos de alerta en este momento.

Volviendo al caso de México, el PAN anuncia que en septiembre, cuando se entregue al Congreso de la Unión el paquete económico del 2017, los legisladores panistas presentarán una iniciativa hacendaria integral que permita impulsar la actividad económica.

Todas las cosas son perfectibles y seguramente en la Secretaría de Hacienda están abiertos a las buenas propuestas, a las que no pongan en riesgo lo que tanto trabajo ha costado, que es mantener la estabilidad de la economía y la inflación bajo control, a pesar de la volatilidad en los mercados internacionales.

Hay confianza en México, existe estabilidad en la economía y hay un buen manejo en la política fiscal y monetaria . Esto hay que mantenerlo a toda costa, porque lo peor que puede pasar es que por decisiones electoreras se eche abajo lo logrado.

Los legisladores de todos los partidos deben actuar con suma responsabilidad, anteponiendo el bien del país por encima de los intereses político-electorales, que no los venza la emoción por haber ganado siete gubernaturas.

Se debe evitar la aprobación de medidas que pueden generar votos con miras a la elección del 2018, pero que pueden poner en riesgo la buena marcha económica del país.
caro.navarrete@yahoo.com.mx