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Cuestión de género… | Gabriela Mora Guillén

  • Gabriela Mora

En días recientes hemos visto el ejemplo del pueblo español organizando protestas en la ciudad capital, Madrid, en afán de reclamar que la lucha en contra de los distintos tipos de violencia machista se convierta en una cuestión de Estado: se trata de exigir el compromiso irrestricto de las instituciones para abolir este terrible mal, mediante la aplicación de convenios internacionales relativos a la materia, además de la adopción de medidas jurídicas que garanticen mayor protección a las víctimas: Se trata de disminuir una cifra inaceptable de feminicidios puesto que hasta donde se sabe, en este 2015 han muerto 47 mujeres víctimas de la violencia de género; 56 en 2014 y 63 en 2013…

Las cifras, decíamos, se refieren a los casos que han trascendido puesto que, a decir de los españoles, existen muchos más que no se cuentan, además de las lesiones físicas y las emocionales: se trata de una aberración que ha existido por siempre y que prevalece en la sociedad a nivel mundial: el machismo y la desigualdad de géneros subsiste y más aún, se fomenta.

Y es así que llegamos a nuestros días y a este México nuestro en el que todos los días nos enfrentamos a esta constante en la que nuestras capacidades difícilmente son reconocidas y frecuentemente encontramos múltiples barreras para destacar en el ámbito profesional: se trata de un terrible cáncer social, que en muchos casos actualmente intenta ser disfrazado; sin embargo, se ha convertido en un tema cultural, educacional y de idiosincrasia.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Historia (INEGI), entre los años 2000 y 2009 fueron asesinadas 12,636 mujeres, cifra que a nuestros días se ha incrementado considerablemente: hoy en día los feminicidios se cuentan por decenas a la semana: según información del coordinador de asuntos jurídicos del Inmujeres, Pablo Navarrete, en México se consuman 7.2 feminicidios cada 24 horas, es decir que en tan solo ocho días alcanzamos la cifra anual de España. Poco más de 50 mujeres mueren semanalmente en manos de un macho, sin contar además a quienes sufren maltrato y abusos de todas formas y que nunca se atreven a denunciar por ignorancia, temor, costumbre y/o falta de confianza en sus capacidades; el caso es que viven a expensas de un cobarde agresor e incapaces de enfrentarse a él.

Refiriéndome al pueblo español nuevamente, el clamor en contra de la violencia de género ha trascendido a todos los ámbitos, con lo que la sociedad ha conseguido que el discurso en contra de la violencia de género influya en los actores políticos que ya adoptan un discurso de compromiso no sólo para brindar igualdad de oportunidades a la mujer, sino más aun, para crear espacios libres de violencia de género.

Indudablemente se trata problema grave y profundo de lo que queremos ver: los mexicanos vivimos en la desconfianza y apatía hacia las autoridades, padecemos altos índices de inseguridad y a manos del crimen organizado por lo que nuestro andar por las calles resulta complicado, pero además, en muchos casos, llegar al hogar implica enfrentar violencia física y emocional : se trata de exigir que el Estado adopte una política de cero tolerancia respecto a la violencia contra las mujeres como una prioridad gubernamental.

De acuerdo con el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), Guerrero, Morelos, Oaxaca, Puebla, Veracruz, Chihuahua, Sinaloa, Guanajuato, Distrito Federal, el Estado de México y recientemente Quintana Roo son las entidades en donde resulta muy peligroso ser mujer.

Se trata de un tema muy complicado; sin embargo, no podemos dejarlo de lado ni quedarnos mirando cómo países muy relacionados con nosotros como España lo ha hecho trascender, obligando a sus autoridades a voltear y atender el problema lejos de seguirlo ignorando y soslayando… Como sociedad, debemos unirnos en pos de esta situación que nos amedrenta y nos impide crecer… ¿Cuestión de género?

gamogui@hotmail.com

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