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Cuestión oral

  • Mujeres en busca de sexo / Celia Gomez Ramos

Era tiempo que los varones dijeran que no solo el semen tiene propiedades estupendas para las féminas al ingerirlo e incluso al untárselo, aunque nosotras lo supiéramos, comentaba Florencia con Lucrecia, en una de estas tardes lluviosas. Pues para qué es más que la verdad que nosotras no hemos sabido defender, sea por desconocimiento o falta de intención o de voz, las propiedades de los fluidos vaginales.

Desde luego, ¿cómo vamos a poder defenderlos, a partir de los nombres que se les da a las cosas: flujos vaginales, bueno, pero moco vaginal? Tan solo decir “moco”, ya se siente feo, concretaba Lucrecia. “El nombrar afecta mucho a la toma de decisiones”, añadía.

Mucho se mencionó por ejemplo, que el actor Michael Douglas tuvo cáncer de garganta, pero no por fumar -qué barbaridad con las cigarreras-, sino debido a su afición a practicar sexo oral, y desde luego, eso podía inhibir que se expandiera la actividad. Podía, porque también quedaba muy bien parado, hablando de un gusto que a las mujeres nos encanta.

Pero es sin duda tan satisfactorio, comentaban Florencia y Lucrecia, mientras nosotras escuchábamos como si no tuviéramos nada que añadir, tanto darlo como recibirlo…, que no acababan de entender por qué en otros tiempos estaba tan lejos de ser expandido y prodigado.

Carlota recordó entonces un pasaje por nosotras desconocido, con aquel primer hombre con quien tuvo relaciones. Era bastante macho y no le agradó nada, porque mientras ella quería experimentar, sí le practicó sexo oral, luego de su petición; pero cuando le dijo que a ella también le gustaría, él hizo una cara de asco y desde luego ni lo intentó. Ese fue el principio y el fin, no obstante los dos eran bastante primerizos y al parecer se habían llevado bastante bien, antes de la prueba de fuego. Tan importante que es conocerse en la intimidad para llegar a cualquier parte, dijo determinante y molesta,al hacer memoria de ese monito que algún día tuvo que ver con ella.

Leonarda expuso que en algún lugar había leído, que incluso el hecho de que la mujer absorbiera los flujos del varón, le daba mayor fuerza. Yo no sé si eso pueda ser cierto, pero lo que parece serlo, es que así como el semen limpia el cutis, así también coadyuva el flujo vaginal, ingerido, a que los varones tengan una piel hermosa a la vista y al tacto. Tan importante el tacto en estos menesteres. ¡Sí, señor!

Los beneficios son tremendos. Los flujos vaginales resultan más ácidos que los flujos de los hombres, sin embargo su sabor en ambos casos, tiene que ver con la alimentación. Su nivel proteico y vitamínico es alto, sea como sea. Dicho sea de paso y aunque no lo queramos creer, nos hicieron maravillosos y complejos.

Científicos de la Universidad St. Austin en Carolina del Norte, han hablado de estos beneficios de los flujos vaginales. Lo que confirma, ya salió el peine, la teoría del intercambio equivalente propuesta en 2009 por el científico John D. Moore, que exponía que el semen genera más beneficios al ser ingerido por las mujeres y viceversa el flujo vaginal, mayores efectos positivos al ser consumido por el hombre.

Independientemente de los guiños y caminos a los que nos quiera llevar Moore con estos postulados, resulta que a los varones ayuda a eliminar granos y espinillas en todo el cuerpo, estimula las cargas eléctricas entre las células, además de servir contra el estreñimiento y para una buena digestión ¿qué tal? Y por si fuera poco, previene el cáncer de próstata. Ahora sí que “varones del mundo, uníos en la oralidad sexual”.

El flujo vaginal mejora también la funcionalidad de los riñones masculinos y fortalece dientes y huesos, por los altos valores de calcio que contiene. Por supuesto, nunca hemos escuchado a un odontólogo, hombre o mujer, que hagan recomendaciones semejantes.

El semen y el flujo vaginal están cargados de sustancias responsables de hacernos subir el ánimo como la oxitocina, serotonina, prolactina y melatonina. Así que no solo trae beneficios corporales, visibles o internos, también aumenta la confianza y seguridad. No será la panacea, pero casi.

Y sí, ni más ni menos. “La libertad de los lobos es la muerte de los corderos”. Bien lo decía Isaíah Berlin. Así que o todos lobos o todos corderos.

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