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Cuidado con la doble etimología / ¿ Cómo dijo? / Ricardo Espinosa

  • Cómo dijo: Ricardo Espinosa

En algunas ocasiones he dicho con mucha insistencia–por escrito y verbalmente- que un gazapo es un conejito recién nacido y que se le llama así también a un error periodístico porque éste es tan huidizo como aquel, o sea que el conejito se nos escapa y el error también, para cuando acordamos, ya se nos fue.

Pues ahora me encuentro con que el gazapo-conejo y el gazapo-error tienen raíces diferentes y me apresuro a hacer el señalamiento correspondiente para reconocer que mi explicación del gazapo a lo que parece era un gazapo, era un error.

Según esta fuente que es altamente fidedigna, el gazapo-error proviene de “gazafatón”, una antigua palabra española derivada del griego “kakénfaton” que quiere decir “error de lenguaje”o “palabra malsonante” y pues sí, suena bastante feo la palabreja.

El gazapo-conejo, en cambio, toma su nombre de otra palabra griega: “dasupous” que se refiere a un “conejito”.

Llama la atención esto porque hay algunas palabras como la que cito, que en el español actual son exactamente iguales pero significan cosas muy diferentes porque proceden de raíces muy diferentes. Son los casos que yo he llamado “de doble etimología”.

Otro caso de doble etimología es la palabra escatológico. Lo escatológico es lo que se refiere a los excrementos (¡guácala!). Eso ya lo habíamos mencionado repetidamente con anterioridad, hasta que un día me encontré con que lo escatológico se refiere también a algo muy diferente: a las creencias religiosas que se relacionan con la vida después de la muerte y con el final del hombre y de todo el universo.

Entonces hay escatología fisiológica -y si me permite le recuerdo que la fisiología es la ciencia que estudia las funciones de los seres orgánicos- y hay otra escatología que podemos llamar la escatología religiosa.

La escatología fisiológica (que es la olorosa) tiene sus raíces en el griego “skatós” que significa excremento. La otra, la religiosa, deriva de la raíz “ésjatos” que también es griego pero se refiere a lo último, es decir a la última parte de la vida del hombre, cuando ya va uno diciendo “adiós mundo cruel”.

En reciente ocasión comentábamos una situación similar a propósito de la palabra delfín que puede referirse al simpático y juguetón cetáceo marino o bien al sucesor de una personalidad importante.

En el primer caso, la palabra delfín proviene de la raíz latina “delphin” que a su vez deriva del griego. En el caso del otro delfín, la palabra deriva de “Dauphine” que es una región francesa cuya capital es Grenoble.

Hay otros ejemplos de doble etimología pero por ahora ya me tengo que ir retirando porque el espacio se acaba.

Consultorio Verbal

Comodijo2@hotmail.com

Monterrey, N.L.

PREGUNTA DEL PÚBLICO: Flor Amaya nos saluda desde España y pregunta: ¿Cómo es correcto escribir la frase “se feliz” o “sé feliz”? ¿Con acento en la E de SE o sin acento?

RESPUESTA: La palabra sé cuando es imperativo del verbo ser, como en este caso, se acentúa. También se acentúa cuando se usa el presente de indicativo del verbo saber en
primera persona: “Yo sé que me quieres”.

No se acentúa cuando es pronombre, por ejemplo: “todos se fueron, la dama se cayó”.

AHORA PREGUNTO: Bandolera es una mujer delincuente, una bandida, pero la palabra bandolera tiene también otro
significado… es:

a.- Una correa para portar armas

b.- Una planta de flores rojas

c.- Un grupo musical

d.- Un instrumento para desgranar maíz

RESPUESTA  b.- La bandolera es una correa que se lleva cruzada sobre el pecho y sirve para portar armas o algunos otros objetos.

Frase algo filosófica para terminar: El secreto de una buena vejez es hacer un pacto honrado con la soledad. ¿Cómo dijo?

Hasta la próxima.