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Cuidado de los océanos y la biodiversidad marina

  • Aarón Irizar López

En días pasados el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) lanzó una campaña a nivel global que pretende eliminar para 2022 las principales fuentes generadoras de basura en los mares.

La iniciativa #MaresLimpios busca tener impacto en los diferentes niveles de la sociedad mundial. A los gobiernos se les insta a que, a través de la elaboración de políticas públicas, se reduzca el uso de plásticos y otros elementos que contaminan los océanos, mientras que a la sociedad civil se invita a unirse a la iniciativa, cambiando sus hábitos de consumo y manteniendo las playas y mares limpios.

Los mares y océanos cubren tres cuartas partes de nuestro planeta y contienen 97 por ciento del agua del planeta, la cual alberga cerca de 200 mil especies identificadas, sin embargo, las cifras reales podrían ascender a millones.

En materia de cambio climático, los océanos ocupan un lugar fundamental, ya que se calcula que absorben cerca de 30 por ciento del dióxido de carbono producido por la actividad humana, lo que representa una reducción importante del impacto por calentamiento global.

El problema de la contaminación marítima ha alcanzado niveles preocupantes. De acuerdo con la ONU, aproximadamente 40 por ciento de los océanos del mundo se ven afectados por la pérdida de hábitats y el agotamiento de los recursos pesqueros y marinos.

El PNUMA calcula que entre 60 y 90 por ciento de la basura marina son plásticos y polímeros, siendo arrojados cada año cerca de ocho millones de toneladas de plástico a los océanos. Entre los principales residuos contaminantes se encuentran los envases, caucho, cerámica, metal, textiles y papel.

La biodiversidad costera y marina se ve seriamente afectada por esta situación. Peces, tortugas, reptiles y aves ingieren diariamente desechos plásticos que confunden con comida, provocándoles la muerte prematura o mal formaciones en sus cuerpos.

Más de 600 especies marinas se ven afectadas por los desechos marinos, de las cuales 15 por ciento se encuentran en peligro. De seguir a este ritmo, se calcula que para 2050 el 99 por ciento de las aves marinas habrán ingerido algún residuo plástico.

Este problema también afecta seriamente a los seres humanos en dos sentidos. Primero, en las actividades económicas: de acuerdo con la ONU, más de tres mil millones de personas dependen de la diversidad biológica marina y costera para su manutención. La pesca marina, por ejemplo, emplea directa o indirectamente a más de 200 millones de personas en el mundo.

Segundo, en materia de alimentación y salud: los océanos son la fuente más importante de proteínas para cerca de dos mil 600 millones de personas en el mundo. Muchos de los desechos plásticos ingeridos por los pescados que después llegan a nuestra mesa, contienen partículas y sustancias que son altamente tóxicas para los seres humanos, algunas de las cuales están directamente relacionadas con el cáncer, malformaciones de nacimiento, problemas del sistema inmunológico o de desarrollo infantil.

La contaminación de nuestros mares y océanos es un problema que nos afecta y nos incumbe a todos, por lo que debemos ser parte de la solución. La iniciativa #MaresLimpios de la ONU, nos brinda esta oportunidad. A través de acciones sencillas podemos hacer grandes cambios, unámonos a este importante movimiento.