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DAVID Y GOLIAT | Esto y algo más | Pedro Peñaloza

  • Pedro Peñaloza

“Quien se miente y escucha sus propias mentiras llega a no distinguir ninguna verdad, ni en él, ni alrededor de él”

Fiódor Dostoievski

La zona de CONCACAF presenta en sus fases preliminares una gran desigualdad de niveles futbolísticos. La disparidad que existe entre federaciones, proyectos,  inversión, liga y presupuesto determinan la mayoría de la veces los campeonatos y las calificaciones mundialistas. Veamos: son en total 41 federaciones las  que componen la confederación, entre Centroamérica, Norteamérica y el Caribe. Sin embargo, la mayoría de países que la conforman tienen combinados nacionales semi-profesionales o amateurs; son únicamente México, Panamá, Costa Rica, Honduras, Estados Unidos y las dos naciones caribeñas Jamaica y Trinidad y Tobago las únicas que han venido compitiendo, tanto en los campeonatos internacionales como en los regionales.

Ahora bien,nuestra zona lleva ya un par de meses los partidos eliminatorios para Rusia 2018, algunos países ni siquiera alcanzaron a completar sus equipos o no cumplieron los requisitos de instalaciones para poder participar. Imaginemos como sería un partido de calificación entre los combinados de Islas Turcas y Caicos frente Islas Caimán o Montserrat contra Santa Lucía. Con esto queremos hacer énfasis en los niveles de desigualdad que existen en la región y, que a los directivos les importa poco o nada que se profesionalice el futbol en la zona, a ellos mientras la Copa Oro y su repechaje siga dando dividendos están felices y complacidos.

Con todas estas limitantes, vuelve una eliminación mundialista en la cual por fin se integran las “potencias” de la región para mezclarse con los equipos que venían ya jugando, formándose así tres grupos, esta será la antesala del hexagonal final. Mientras eso pasa, México empieza su participación contra el combinado de El Salvador que en los últimos meses presentó un caso de rebeldía por parte de sus jugadores más importantes, que exigían un trato digno, viáticos en las concentraciones y hoteles con todos los servicios para poder descansar adecuadamente antes de un partido. Ante esta situación la federación de aquél país manifestó que no tenía dinero para cumplir las exigencias de los jugadores y que no podían hacer nada. De esta forma, Maradiaga, en un claro apoyo a los directivos, vetó de la selección a los rebeldes y convocó a varios jovenes de las selecciones menores para llenar los huecos, al hondureño no le importó venir al Azteca con jugadores debutantes, él sólo quería dar un golpe de autoridad, aunque esto significara romper otra generación.

Por otro lado, la selección mexicana estrena entrenador, por fin inicia la tan criticada fase del colombiano Juan Carlos Osorio. El rival no debería presentar ningún problema, sabemos que la “Selecta” sólo se hace fuerte en el famoso Cuscatlán, una aduana complicada, pero de visita sufre mucho. Este partido debería servir como de preparación para una complicada selección de Honduras que como lo dijo su entrenador Pinto, “contra México es una guerra”. Las mayores dudas serán, que parado de equipo presentará este viernes Osorio, ya lleva mucho tiempo el Tri jugando con la famosa línea de tres centrales y dos carrileros, pero ahora con la ausencia de Rafael Márquez seguramente se volverá a la línea de cuatro.

En el papel, esta fase ni el hexagonal debería ser un problema para México, claro que son partidos complicados los que se juegan en Centroamérica y que en esta época los niveles de algunas selecciones de han equilibrado, pero con toda la experiencia y calidad futbolística del combinado nacional su calificación es casi obligatoria, aunque hayan salido varios jugadores a decir que ya no los etiqueten como “el favorito” de la región, que no tienen la obligación de golear a sus rivales y que no van a pasar caminando las eliminatorias, que vean los presupuestos de sus rivales, sus ligas, su infraestructura y la comparen con la que hay en el país. Tal vez en la eliminatoria pasada demostramos todas nuestras debilidades, pero aun en términos económicos seguimos siendo el Goliat de la región.

Algo Más. La historia se repetirá: decenas de jóvenes podrán militar y hasta triunfar en las selecciones menores, pero las posibilidades de que lleguen a primera división son remotas. Ignoran, los señores de pantalón largo, que la mejor inversión es consolidar la trayectoria futbolística de los chavos, pero no, lo que les interesa es la ganancia inmediata.

/arm