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De calamidades y aniversario || Numerados || Camilo Kawage Vera

  • Camilo Kawage

1.- Bien poca atención ha merecido en los medios nacionales la elección general en Canadá los días recientes, en que resultó por desusado margen ganador el Partido Liberal, con Justin Trudeau a la cabeza, quien será nuevo primer ministro en relevo del conservador que con Michael Harper ha dirigido durante los 10 últimos años ese enorme y fraterno país, vecino, socio, aliado y amigo de México desde que en 1945 asumió sus propias políticas y sus relaciones diplomáticas por separado de Inglaterra. Esa poca atención se corresponde con el casi nulo provecho que hemos sacado de una de las relaciones más sanas, menos contaminadas y más promisorias de México, y a menudo parece que ni tenemos en cuenta el tamaño del vínculo comercial con nuestro socio en el TLC.

2.- Hemos perdido valioso tiempo y oportunidades con ese país, entre otras razones, porque la relación con Estados Unidos parece ser la única que tenemos, y no es así, también, porque como dijo un antiguo embajador de México en Ottawa: Canadá es una solución en busca de problemas, lo que tampoco es cierto: Canadá es una solución en busca de soluciones y nos lo ha demostrado a través del tiempo, en alianzas políticas y acercamiento comercial, en cooperación técnica y tecnológica tangible, en becas y transferencia de conocimiento científico que, como cultura y civilización eficiente y funcional, ocupa pocas primeras en los medios.

3.- Tenemos tanto qué aprender de Canadá, que nunca será tarde para reforzar ese vínculo con una nación que nos tiene los brazos permanentemente abiertos, igualmente, para difundir entre nosotros –y entre ellos-, el afecto y la afinidad que nos identifican en ideales y anhelos, a pesar de las diferencias en idiosincrasia, que nos hacen tan atractivos hacia ellos, y a los canadienses tan enigmáticos para nosotros. Desde su padre, Pierre Trudeau, uno de los políticos más reconocidos del mundo en su tiempo, el hijo tiene especial simpatía por México, que conoció de niño.

4.- El Ejecutivo haría muy bien en aprovechar este cambio de vientos en Canadá y dar a la relación un empujón más vigoroso que los que se han verificado en el pasado, que deje de ser pasiva y se vuelva más dinámica y protagónica, pues para México el potencial es infinito y latente: desde los aguacates y los cítricos, hasta la exploración y aprovechamiento de yacimientos en aguas profundas, pasando por la tecnología, la educación y la coincidencia en posiciones multilaterales de política exterior. El reloj de nuestros aliados y socios camina a tiempo, mientras a nosotros se nos retrasa.

5.- Por supuesto, estas cuestiones de prospectiva y visión de futuro pierden, o nunca adquieren, relevancia ante las barbaries que nos toca atestiguar casi en vivo, como los linchados más recientes en Puebla, o los cataclismos naturales con el huracán más poderoso de la historia desde que se lleva registro, que nos toca padecer y que parecen, estos últimos, ser el único ingrediente de unidad nacional entre los mexicanos y en los que, sin faramalla mediática, Canadá también nos apoya y lo ha hecho históricamente con su proverbial generosidad y su arraigado sentido de la solidaridad y la cooperación.

6.- Aparte. El Sol de México cumplió cincuenta, vaya pues una felicitación a quienes trabajan denodada y fructíferamente en su elaboración cotidiana, su confiabilidad y su compromiso. ¡Enhorabuena!

camilo@kawage.com

/rp