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De Cara al Sol

  • Andrea Cataño

  • Andrea Cataño Michelena
  • Si Trump fuera Presidente

Hace unos meses nadie creía que Donald Trump tuviera oportunidades reales de llegar a la Presidencia del país más poderoso del mundo. Hoy, según las encuestas, la posibilidad de una victoria de Trump se cierne como una amenaza cada vez más cercana. Pero, ¿cómo sería su primer día en la famosa Oficina Oval?

Para empezar, en la helada mañana del 20 de enero de 2017, el Presidente electo tomaría café con el presidente saliente, Barack Obama, en la Casa Blanca, antes de abordar la limusina que los conduciría al Capitolio, donde se llevará a cabo la ceremonia de inauguración, en la terraza oeste, a las doce del día.

Donald Trump estará a cinco meses de cumplir 71 años. Si gana las elecciones, sería el presidente estadunidense de mayor edad para el primer mandato, siete meses mayor que Reagan cuando tomó posesión. En 1984, Reagan echó mano del humor para desviar la atención de su edad diciendo que se comprometía a no explotar, con fines políticos, la juventud y la inexperiencia de su oponente. Trump, en cambio, tiene una estrategia muy distinta y malvada: durante meses ha promovido la teoría de que su oponente, Hillary Clinton, de 68 años, padece una enfermedad neurológica y ha cuestionado una y otra vez su capacidad física y mental para ocupar el cargo.

Su escandalosa campaña y su menosprecio por la realidad han acaparado tanto los reflectores que no se han analizado a fondo las consecuencias perdurables de su triunfo. El 1 de agosto, los miembros de su equipo de transición se instalaron en un edificio de trece pisos ubicado en la Avenida Pennsylvania, a una cuadra de la Casa Blanca. Desde entonces, según el nuevo programa federal para acelerar la transición, el equipo de Trump delibera sobre la integración del que sería su Gabinete y se reúne con los actuales funcionarios de la Casa Blanca para planear la entrega de las dependencias oficiales.

El equipo de Trump están organizando lo que llaman el “Proyecto del Primer Día”. En las primeras horas de su mandato, firmaría varios decretos que “borrarían la Presidencia de Obama”, según expresó Stephen Moore, asesor de su campaña, quien afirmó que el objetivo es identificar unas 25 “órdenes ejecutivas” (lo que aquí son los decretos presidenciales) que Trump podría emitir el primer día en el cargo. La idea se inspira en la primera semana de Reagan en la Casa blanca, durante la que tomó medidas para desregular los precios de los energéticos, tal como había prometido durante su campaña. El equipo de transición del candidato republicano está estudiando todas las órdenes ejecutivas emitidas por Obama, que puedan revocarse. Se contemplan algunas opciones como renunciar a la Declaración de París sobre las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero; reanudar la exploración del oleoducto Keystone; relajar los controles y la verificación de antecedentes para la compra de armas e iniciar querellas comerciales contra China.

Sin embargo, las medidas anteriores son secundarias, ya que tal como Trump ha repetido hasta el cansancio en cada mitin: “en mis primeras horas en el cargo, cambiaré radicalmente la política migratoria de Estados Unidos. Todo aquel que haya ingresado ilegalmente en el país, será deportado”, con lo cual comenzarían las redadas y deportaciones masivas, sobre todo en Estados como California, Texas, Arizona y Nuevo México y, claro, ver de qué manera comienza a construir el dichoso muro, labor para nada fácil.

Ya es hora de que nuestros gobernantes nos digan qué medidas se están tomando en caso de Trump llegue a la presidencia. No vislumbro cómo podríamos enfrentar la debacle económica y social que representaría el triunfo del odioso candidato republicano. Perdón, queridos lectores, pero no encuentro mis lentes rosas.
andreacatano@gmail.com