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De Cara al Sol

  • Andrea Cataño

  • Andrea Cataño Michelena
  • ¡Ay, qué frío!

 

¡Qué mal andamos! El año termina con frío metafísico: entre negros y tupidos nubarrones, el Sol de invierno no alcanza a calentarnos frente a un futuro tan ominoso.

El FMI ha lanzado sus alertas rojas sobre la deuda mexicana. Hay que bajarla, nos recomiendan, pues de lo contrario, nuestro de por sí pigmeo crecimiento se estancará. Por otra parte, la noticia dada por el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, de que Estados Unidos no suscribirá el Tratado Trans-Pacífico (TTP) —medida anunciada por él desde su campaña—, es un hecho que perjudicará a México y fortalecerá a China.

La gente tiene la percepción de que el Gobierno federal no ha tomado las medidas preventivas adecuadas ni cuenta con planes concretos para paliar el tsunami que se avecina y que puede ser catastrófico.

¿Cómo piensan las autoridades hacendarias enfrentar la complicadísima situación económica en 2017? ¿Más recortes al gasto, nuevos impuestos, préstamos adicionales? México ya está al límite de su capacidad de endeudamiento y cada vez que el peso pierde terreno frente al dólar, la deuda crece y también la inflación. En respuesta, el secretario de Hacienda intenta convencernos de que todo está bajo control, pero no nos dice cómo. Lo cierto es que esta advertencia significa que si México no logra, en términos coloquiales, “abonar más del mínimo” a su deuda y seguir manteniendo un peso flexible, los inversionistas se irán con su dinero a países más seguros. De las dieciséis economías emergentes de la OCDE, la de México es la más expuesta a “la reversa de capitales”.

Al mal panorama económico, hay que añadir la corrupción y la impunidad que ahogan al país. Resulta inaudito y aberrante que exgobernadores como Javier Duarte de Ochoa, el otro Duarte, César, o Roberto Borge Angulo, anden huyendo “a salto de lujosa mata” tras haber saqueado, quebrado y endeudado por lustros a sus respectivos estados. La PGR ofrece millonaria recompensa a quien ayude a dar con el paradero de otra fichita, el exgober de Tamaulipas, Tomás Yarrington, sobre quien hay una orden de aprehensión desde hace ocho años. ¡Oh, sí! Es impensable que estos pillos se hayan escapado sin la complicidad de las autoridades. El binomio corrupción-impunidad lo ha corroído todo y de nada sirve que se promulguen leyes anticorrupción si no hay resultados en la captura, el encarcelamiento de los malandrines y la devolución de los bienes sustraídos. Hasta ahora, de todos los gobernadores ladrones, solamente están en la cárcel Mario Villanueva, Andrés Granier y Guillermo Padrés, pero nadie sabe dónde quedó lo que se llevaron. Se calcula que en Veracruz, el robo asciende a 35 mil millones de pesos; en Quintana Roo, a 25 mil; en Chihuahua, a siete mil y en Sonora, a 30 mil y son estimaciones modestas.

Y hay otra calamidad en ciernes: ahí nos vienen de regreso, por miles, los compatriotas que expulsará la administración racista de Mr. Trump. Ante ello, la Secretaría de Relaciones Exteriores dio a conocer una estrategia de once acciones inmediatas cuyo objetivo es informar y orientar para proteger a los connacionales de abusos y fraudes frente a la posibilidad de una deportación. Las medidas de la SRE son meramente paliativas, pues no evitarán las deportaciones. El Gobierno federal no está preparado para recibir a estos paisanos que regresarán a un país más depauperado e inseguro del que se fueron, arriesgando la vida, al no encontrar oportunidades.

Decía Louis Pasteur que nada se parece tanto a la felicidad como la certidumbre y aquí, brilla por su ausencia. Por eso digo, ¡ay, qué frío, y todavía no veo a los pingüinos!
andreacatano@gmail.com