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De Cara al Sol

Para Guillermo y Arturo González Camarena, con cariño filial.

  • Un genio llamado Guillermo
  • Andre Cataño Michelena

Tuve la suerte de nacer a la mitad del siglo XX y de crecer rodeada de verdaderos monstruos sagrados que eran mis tíos de cariño. Entre esos maravillosos personajes a Guillermo González Camarena, un hombre fuera de serie, lleno de riquezas espirituales, con una mente inquieta que lo llevó a cultivar un sinnúmero de aficiones como la astronomía y la música.

González Camarena fue el inventor de la televisión a color, cuya tecnología sigue vigente, pues aunque estos aparatos hayan evolucionado, el principio que los rige sigue siendo el que se le ocurrió a este hombre extraordinario nacido el 17 de abril de 1917.

Mi madre y Guillermo fueron amigos entrañables. Se conocieron por don Emilio Azcárraga Vidaurreta y compartieron horas interminables de charlas divertidas y un sinfín de aventuras que ellos llamaban “folcloreadas”. Guillermo y Margarita se iban a pueblear y a recoger canciones que contaban con el candor de quienes viven pegados al campo, historias de amor y dolor. En su casa de la calle de Fresas pasamos muchas tardes musicales inolvidables, con el tío Memo, su bella Teti y sus hijos, Guillermo y Arturo, a quienes mi mamá les decía “los criaturos”.

A los doce años fabricó su primer transmisor como radioaficionado y a los 15, su primera cámara de televisión. Se graduó como ingeniero en el Instituto Politécnico Nacional y siguió experimentando en un cuarto al que llamaba su oficina y que estaba lleno de aparatos desarmados. Ahí se le ocurrió la idea de transformar el blanco y negro en color a través del sistema tricromático secuencial de campos, cuyo funcionamiento comprende tres etapas: transformación de los matices de color (“colores”) y de su grado de saturación (“intensidades”) en señales eléctricas (corrientes o tensiones), transmisión eléctrica de las señales por conductores o sin ellos, hasta el aparato receptor, retransformación de las señales en una imagen en color. La primera etapa se realiza a base de elaborar un mínimo de tres extracciones de los colores básicos rojo (R), verde (V) y azul (A), mediante tres cámaras de televisión y empleando filtros apropiados. ¿Quedó claro, verdad? Pues gracias a esta idea fabulosa hoy vemos la tele con millones de colores.

Ahí estaba el invento, pero para materializarlo se requería mucho dinero, ya que los elementos necesarios eran costosos y difíciles de conseguir. Sin embargo, el destino le sonrió, González Camarena compuso una canción, “Río Colorado”, que se convirtió en un éxito y con las regalías obtenidas logró reunir el dinero suficiente para desarrollar su proyecto. Así, en 1939 presentó su primera televisión a color, en 1940 patentó su sistema para transmitir en color y unos años después fundó el Canal 5. Una empresa estadunidense le ofreció invertir una suma millonaria en su invento, pero él la rechazó, porque quería que los mexicanos se beneficiaran de la patente de su invento. En 1964 ganó fama internacional al realizar por primera vez la transmisión de los Juegos Olímpicos a color.

Guillermo González Camarena murió trágicamente el 18 de abril de 1965 en un accidente carretero. Ya no está físicamente aquí, pero el fruto de su genio vive por millones, todos los días, a todas horas, en todas partes del mundo cada vez que se enciende un televisor. Fue un gran mexicano de esos que inspiran orgullo y admiración.
andreacatano@gmail.com