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De Cara al Sol

  • Andrea Cataño

  • Michelenofilia
  • Andrea Cataño Michelena

Bienaventurados aquéllos a quienes les sobreviven sus palabras, palabras que perduran a través de los tiempos, palabras que fecundan almas, palabras que se vuelven fieles compañeras, refugio de los afligidos, agua para los sedientos de belleza, luz para el camino de los que buscan el sentido del ser.

De los poetas muertos puede decirse como escribió Quevedo: “su cuerpo dejarán, no su cuidado;/serán ceniza, mas tendrán sentido./ Polvo serán, mas polvo enamorado./”. Eso sentí el lunes pasado durante el homenaje por el decimonoveno aniversario luctuoso de mi madre.

El acto no pudo tener mejor sede que el Centro de las Artes de Hidalgo ubicado en un ex convento franciscano del siglo XVI; estuvo presidido por el doctor Olaf Hernández Sánchez, secretario de Cultura estatal; la encargada del Consejo para la Cultura y las Artes de Hidalgo, Nydia Ramos Castañeda; los poetas hidalguenses Abraham Chinchillas y Alfonso Miranda, así como por el escritor y poeta Venancio Morten Neria, quien ha sido el entusiasta promotor de la Michelenofilia que se ha desatado en Hidalgo bajo los auspicios de Olaf Hernández y con el apoyo del gobernador Omar Fayad.

Escuchar la musicalización de sus poemas por jóvenes hidalguenses y la traducción al ñañúde un fragmento de “Notas para un árbol genealógico” le dieron a la inolvidable ceremonia un rostro joven y emotivo que todos los asistentes disfrutamos.

Que se lea la poesía de Michelena en todo su estado -e incluso aquí en la Ciudad de México, en el barrio de Tepito-, forma parte del amplio programa para la celebración del centenario de su nacimiento, el 21 de julio de 1917. Margarita vino al mundo en la casa ubicada en la segunda calle de Mejías, número 22, frente a la estación del tren de mulitas que llevaba a Real del Monte a los trabajadores de las minas, entre ellos mi abuelo, contratado por una compañía inglesa como ingeniero.

El archivo de mi madre forma ya parte del patrimonio cultural hidalguense; lo donamos al  CEID (Centro Estatal de Información y Documentación de Hidalgo), donde se han clasificado casi cinco mil documentos entre artículos, guiones, traducciones, documentos personales y fotografías. El trabajo que hace el CEID, bajo la entregada dirección de Gilda Andrea Noguerola, es ejemplar y no creo que existan muchas instituciones que realicen una labor tan esmerada en la preservación y difusión de bienes culturales que empieza por la recepción, el inventario, el diagnóstico de los documentos y el programa de trabajo que va desde la fumigación, limpieza (algunos, incluso se lavan), restauración, clasificación y digitalización de cada pieza que luego se sube a una página donde los interesados pueden consultarla.

Aunque la cultura resulta siempre damnificada por los recortes en tiempos de crisis, Hidalgo está trabajando con más entusiasmo que presupuesto para celebrar dignamente este centenario. Sin embargo, más allá de mi devoto amor de hija, creo que a Margarita Michelena, poeta, escritora, traductora, promotora cultural, defensora de nuestra lengua y valiente periodista, no se le ha hecho el reconocimiento que merece y que debiera ser nacional. Estoy segura de que la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, estará de acuerdo conmigo y apoyará esta causa.

Gracias de todo corazón a mis grandes amigos hidalguenses por querer y admirar a mi madre y por arroparme con tanto afecto.
andreacatano@gmail.com