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De Cara al Sol

  • Andrea Cataño

  • Los gatos de nadie
  • Andrea Cataño Michelena

Los protectores de animales, verdaderos héroes anónimos, luchan un poco como Don Quijote contra molinos de viento en su afán por querer salvar a los animales abandonados, maltratados o que no han conocido dueño y que deambulan por las calles a merced de las más inconfesables crueldades.

Se estima que en México hay cerca de tres millones de gatos callejeros. Los protectores poco pueden hacer ante autoridades ciegas, sordas, mudas, omisas y cosas peores. Lo más fácil para “controlar” a los animales sin dueño es atraparlos, llevarlos a los escalofriantes antirrábicos (que, toda proporción guardada, me recuerdan los campos de exterminio nazi) y matarlos mediante electrocución, con un sufrimiento atroz.

Es palpable la indiferencia -y hasta un odio inexplicable- hacia estas desventuradas criaturas contra las que muchos se ensañan de una manera inaudita. Existe una ley de protección a los animales que es punto menos que letra muerta. En este país nadie interviene, nadie sanciona la crueldad a los animales. Pero ¿qué se puede esperar si las autoridades ni siquiera cumplen con proteger de la violencia doméstica y del abuso sexual a mujeres y niños?

Me identifico y comparto la frustración de Ireri Carranza, presidenta de la Unión de Protectores de Animales por Una Vida Digna, A. C. (a quien cariñosamente llamo “la Madre Teresa de los peludos desamparados”) y de sus asociados en su más reciente y perdida batalla por salvar a los gatitos que vivían en los alrededores de la Casa de Moneda.

Los protectores de UPA intentaron ponerse en contacto con el director general, Guillermo Hopkins Gámez de la Casa de Moneda. Era de esperarse que este funcionario, entre sus muy altas responsabilidades y múltiples ocupaciones, ¿cómo podría tener tiempo para atender a un grupito de mujeres sin mayor quehacer que andarse ocupando de proteger a unos gatos sin dueño?

Ireri Carranza y los protectores agrupados en UPA tiene una experiencia de años en programas eficaces para el manejo de perros y gatos en situación de calle. Lo primero es censarlos, lo segundo es atraparlos para vacunarlos y esterilizarlos y luego, buscarles hogar a los que son susceptibles de adopción y regresar a los otros al mismo sitio, pues ya no seguirán reproduciéndose.

Protectores y vecinos de la Unidad Loma Hermosa, en cuyos jardines se refugiaban los gatitos, se han manifestado varias veces para protestar por la paulatina “desaparición” de los felinos que, además, mantienen libres de fauna nociva los alrededores. Sin embargo, los últimos cachorritos que quedaban se esfumaron también en qué terrible forma.

El egoísmo y la indiferencia hacia estos infelices seres es indignante. A la fecha no existe ningún programa de Gobierno que los atienda. A la actual administración de la Delegación Miguel Hidalgo hace ya casi un año UPA le presentó un amplio proyecto para la atención oportuna de los gatos de los mercados, Casa de Moneda, unidades habitacionales, panteones y jardines de la delegación de la demarcación. Nadie hizo el menor caso.

Entre muchos de los ignominiosos primeros lugares que México ocupa en el mundo, también está el de animales abandonados. ¿Será que estas líneas consigan despertar el interésde la delegada Xóchitl Gálvez? Ojalá.
andreacatano@gmail.com