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De Cara al Sol

  • Andrea Cataño

  • Andrea Cataño Michelena
  • El cerebro del drogadicto
  • Segunda Parte

 

En mi colaboración de la semana pasada hablé sobre los hallazgos de la doctora Nora Volkow tras una vida de investigación dedicada a desentrañar los secretos del cerebro de los adictos a las drogas.

Cuenta la científica que desde que estudiaba medicina en México, tenía la inquietud de saber qué efecto tenían las drogas en el cerebro del adicto. Un día cayó en sus manos una revista científica que hablaba de “imagenología”, entonces una revolucionaria tecnología que permitía estudiar el cerebro en personas vivas, algo inédito. Este descubrimiento la hizo marcharse a Estados Unidos, donde comenzó a hacer sus investigaciones con esta nueva técnica. Tenía 23 años. Al poco tiempo, la joven y sus colaboradores demostraron que la corteza frontal de los adictos a las drogas muestra diferentes grados de daños. Hasta entonces se desconocía la importancia del papel que juega la corteza frontal en las adicciones humanas; se sabía que en esta región del cerebro residen el poder de decisión, el juicio, el control de los de los deseos y las emociones y el pensamiento abstracto y su trabajo permitió identificar afectaciones significativas en los adictos.

En un principio, la doctora Volkow creía que los adictos elegían las drogas por placer. Pero su trabajo arrojó lo contrario.  Al comprender que en todos ellos la corteza frontal del cerebro está dañada en diversos grados –la de un fumador no es igual a la de un heroinómano severo–, llegó a la conclusión de que este enfermo no tiene la capacidad de controlar sus deseos y emociones.

Gracias al trabajo de esta neurocientífica y su equipo de investigadores, hoy la ciencia considera que un adicto no es un vicioso, sino un enfermo que necesita ayuda. Así, ha comenzado una enorme batalla por desestigmatizar al adicto y brindarle el apoyo médico y psicológico que requiere su enfermedad.

Ahora los esfuerzos de su investigación se dirigen a descubrir cómo influye la genética en la adicción. Ya hay algunas investigaciones que indican que en la adicción al cigarrillo –que la doctora Volkow no cataloga como menor– la mitad de los casos está relacionado con causas genéticas, pero el trabajo no ha concluido.

La investigadora expresó recientemente durante un congreso sobre los efectos de la mariguana: “El mundo no puede negar ya que la adicción es una enfermedad. En el pasado lo negaban porque nadie había estudiado el cerebro en humanos vivos. Sin embargo, el sistema médico no ha asumido la responsabilidad de los tratamientos y la evaluación de las adicciones. No está pasando como debería”.

En el Instituto Nacional de Abuso de Drogas de Estados Unidos, que esta científica y psiquiatra dirige desde el 2003, la mitad del millonario presupuesto va a becas de investigación sobre adicciones.

“Hoy estudiamos la eficacia de nuestro cerebro para procesar información. También queremos saber cómo lo afectan las drogas, qué tan estable es, cómo cambia durante el día. Esto último me interesa porque el consumo de drogas está totalmente asociado con la hora: casi todos empiezan a consumir tipo 5 o 6 de la tarde. Está probado también en animales”, dice con pasión.

En cuanto a la legalización de la marihuana en países de América Latina, esta mujer que ha dedicado su vida al estudio de los efectos de las drogas, afirma al respecto: “Si me baso en datos de morbilidad y mortalidad, el mayor efecto en el mundo es el de las drogas legales. –responde–. En Estados Unidos, 440 mil personas mueren anualmente por tabaco y otras 100 mil, por alcohol. Todas las drogas ilegales juntas matan a 40 mil personas al año. Si se me pregunta si los países pueden solventar una tercera droga legal, creo que no”.
andreacatano@gmail.com