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De carne y hueso

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

El pediatra, mejor maestro y consejero para las madres

Son muchas celebridades que se declaran defensoras de la lactancia materna. Mónica Cruz, hermana de Penélope Cruz, la popular cantante Beyonce y Salma Hayek, por solo mencionar a tres de una larga lista, han puesto el ejemplo amantando a sus pequeños, incluso la Hayek, quien le dio pecho a Valentina durante año y medio, en una visita a Sierra Leona, no dudó en amamantar a un bebé africano cuya madre no tenía leche.

Como es bien sabido, la leche materna es esencial en los primeros meses de vida de un bebé. Desde el nacimiento el niño recibe toda su nutrición a través de la leche de mamá, hasta empezar con pequeñas porciones de otros alimentos, generalmente entre los 4-6 meses de edad.

Sin embargo, hay madres que por diferentes circunstancias, una enfermedad, falta de leche o de tiempo, no pueden amamantar a sus pequeños y es aquí donde las fórmulas infantiles, que son preparados modificados a partir de la leche de vaca, entran en acción para cubrir las necesidades y requerimientos especiales del niño.

El diseño y la producción de los preparados para lactantes es un reto importante para las empresas de nutrición infantil, pero en la actualidad, las fórmulas infantiles han evolucionado enormemente y sus principales mejoras se han basado en su acercamiento a la leche materna, poniendo atención, sobre todo, a los beneficios que se observan en un bebé alimentado con leche materna frente a otro alimentado con fórmula infantil.

LA LECHE materna es esencial en los primeros días de los recién nacidos.

LA LECHE materna es esencial en los primeros días de los recién nacidos.

Hace días tuvo lugar el encuentro “Avances en el conocimiento y el entendimiento de la leche materna” durante el cual científicos especialistas en nutrición infantil presentaron estudios relevantes sobre los componentes de la leche materna, en especial la membrana del glóbulo de grasa de la leche MFGM, por sus siglas en inglés.

Posteriormente, a este encuentro platicamos con la doctora Gilda Stanco, médico Pediatra de la Universidad Central de Venezuela, con Master en Nutrición Pediátrica de la Universidad Simón Bolívar, quien nos habló de las fórmulas infantiles asegurando que los niños alimentados con ellas ingieren mayor cantidad de proteína y energía y menor cantidad de compuestos bioactivos presentes en la leche materna, pero que gracias a los avances tecnológicos, algunos de esos compuestos bioactivos ya están presentes en la membrana del glóbulo graso de la grasa láctea (MFGM), con el que están adicionadas ciertas fórmulas.

La doctora Stanco, quien además es gerente de Asuntos Médicos para América Latina de Mead Johnson Nutrition, nos explica que es la MFGM:

“La membrana del glóbulo de grasa de la leche, MFGM, se puede encontrar en la leche humana y bovina y tiene un rol importante en el apoyo del desarrollo neurológico e inmune de los bebés y niños”, dice.

La MFGM es una membrana que cubre la gota de grasa de leche y provee lípidos y proteínas bioactivas que tienen efectos benéficos en la salud y que apoyan, particularmente, el desarrollo del sistema nervioso y la inmunidad de la población pediátrica.

Y aunque la presencia de la MFGM en la leche materna ha sido un hecho conocido desde hace muchos años, la interpretación de su función relacionada con el neurodesarrollo y la inmunidad no había sido comprendida del todo, hasta hace pocos años.

La experta reconoce que aunque no hay nada que sustituya a la leche materna, porque ésta es un alimento vivo que viene de mamá, cada vez más las fórmulas se parecen al patrón de oro que es la leche materna.

“La leche materna tiene componentes que son bioactivos. Así por ejemplo, tiene el DHA un componente indispensable para el desarrollo del cerebro, de las capacidades cognitivas y la agudeza visual de los niños”, afirma.

Y retomó algunos conceptos de la doctora Gilda Stanco: hay que recordar que durante los primeros meses de vida de los niños, la neuronutrición o la alimentación del cerebro, tiene una relación directa con la dieta que siguen las madres, o con la fórmula que el bebé esté tomando. Si no puede amamantar a su bebé y quiere saber cuál es la mejor fórmula, infórmese con su pediatra, él siempre será su mejor maestro y consejero.