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De carne y hueso

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

Cirujanos plásticos y reconstructivos por una labor humanitaria

Cuando se escucha hablar de un cirujano plástico, en lo primero que se piensa es en belleza. Implantes mamarios, de glúteos, cirugía de nariz, de párpados; una ritidectomía para rejuvenecer… pero poco se piensa, e incluso se sabe, que el trabajo de un médico especialista en cirugía plástica y reconstructiva abarca muchos otros campos, entre los cuales está el de una intensa y constante labor social.

Hay Cirujanos Plásticos y Reconstructivos, como los que colaboran con la Fundación Smile Train, por ejemplo, que se dedican a operar niños con labio y paladar hendido que no tienen medios para un tratamiento adecuado.

Asimismo, existen programas de asistencia social, como los que lleva a cabo la Federación Ibero Latinoamericana de Cirugía Plástica y Reconstructiva (con más de cuatro mil cirujanos plásticos miembros de 23 Sociedades Nacionales de Cirugía Plástica y Reconstructiva de América Latina, España y Portugal, la FILACP), que consisten en invitar a los médicos cirujanos plásticos y reconstructivos a que operen libre de honorarios a un paciente: niño, adulto, anciano, que necesite una cirugía reconstructiva, por ejemplo: una cicatriz defectuosa, una secuela de quemadura, una fisura facial, una reconstrucción mamaria, una fisura facial, etc.

La labor que realizan la Fundación Smile Train y la Federación Ibero Latinoamericana de Cirugía Plástica y Reconstructiva, por solo mencionar a dos, es digna de admiración, como también lo es lo que acaban de realizar un equipo de médicos mexicanos.

La historia se inicia así: el doctor Antonio Castellanos Barroso, especialista en Cirugía Plástica y Reconstructiva, quien además es colaborador de esta casa editorial, y la doctora Areli González Aguilar, lanzaron una convocatoria en redes sociales e internet, en ocasión del día del niño, en la cual se buscaba a un pequeño que necesitara una cirugía plástica y reconstructiva.

Existen programas de asistencia social, como los que lleva a cabo la Federación Ibero Latinoamericana de Cirugía Plástica y Reconstructiva.

Existen programas de asistencia social, como los que lleva a cabo la Federación Ibero Latinoamericana de Cirugía Plástica y Reconstructiva.

En un solo día los contactaron varias mamás para proponerles su caso. Finalmente, el seleccionado fue Aksel, un pequeño de nueve años de edad, con orejas prominentes, originario de Huehuetoca, Hidalgo.

Aksel tenía las orejas muy separadas del cráneo, por lo que era víctima de bullying desde muy pequeño. Sus compañeros de la escuela y algunos miembros de su familia se burlaban de él constantemente.

De todo esto se enteraron porque Aksel les mandó, además de dos dibujos de él mismo, una carta donde les explicaba su problema. El escrito decía más o menos así:

“Hola mi nombre es Aksel Zuriel Ramírez. Tengo nueve años, los cumplí el 11 de abril. Soy un niño feliz y alegre cuando juego con mi hermanito. También me gusta ir a la escuela y jugar con mis amigos, pero me pone triste y me enoja que me digan de cosas de mis orejas, por esto ya casi no quiero ir a la escuela. Mis compañeros me llaman orejón, Dumbo, ratón… Cuando pasan cerca de mí, me pegan en mis orejas.

“Los maestros ya los regañaron pero siguen molestándome. También mi tío me dice apodos, me pega en mis orejas y me las jala. A veces me las pellizca y yo no quiero que me sigan diciendo esas cosas porque me siento mal.

“Mi mamá se enteró que iban a operar a un niño de las orejas por el día del niño y mandé mis fotos a la doctora Areli y al doctor Manuel y fui elegido para que me operen mis orejas. Me siento feliz, pero tengo mucho miedo porque nunca me han operado pero ya le dije a mi mamá que voy a ser muy valiente para quedar guapo y que ya no me digan de cosas. Muchas gracias doctora Areli y doctor Manuel por arreglarme mis orejas y por elegirme”.

La cirugía se realizó el pasado 13 de mayo en las instalaciones de la Clínica Nápoles, en la Ciudad de México. Los dueños del lugar, la doctora Diana Villasaña y el doctor Adán Benavides Jones proporcionaron las instalaciones, por cierto de primera, para efectuar esta cirugía. Asimismo, el doctor Ricardo Nava, de la Compañía Medical Surgical Supplier, puso a su disposición un equipo de radio frecuencia, de la marca Ellman, el cual les permitió un corte más nítido de la piel y una hemostasia (contención o detención de una hemorragia) precisa y no invasiva.

La cirugía fue un éxito y al pequeño Aksel se le dio de alta a las pocas horas de terminado el procedimiento. La felicidad y la sonrisa de Aksel fue el mejor pago que pudieron recibir este equipo de médicos mexicanos que pusieron su ciencia al servicio de los más necesitados. ¡Felicidades por su humanitaria labor!

softreras09@gmail.com