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De Carne y Hueso

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

Sonya Valencia

La revista Classic Rock hace cuatro días dio la nota: el cantante británico Eric Clapton podría dejar de tocar su guitarra debido a que padece una dolorosa enfermedad, neuropatía periférica, un desorden de los nervios que afecta -entre otras cosas- la sensación de dolor bloqueándolo o exacerbándolo.

Esto lo reveló el propio intérprete de “Tears in heaven”, durante la entrevista más reciente que ha concedido a esta
publicación musical.

La historia del padecimiento de Clapton empezó más o menos así. En 2013 tuvo que cancelar varios compromisos debido a los dolores de espalda. “Eran como choques eléctricos que descendían por la pierna”, dijo durante la entrevista.

Estos dolores se le acentuaron durante el año pasado cuando empezó a sentir una suave molestia en la espalda, misma que se convirtió en la neuropatía periférica. “De repente percibes como descargas eléctricas”, ha dicho Clapton. “Es muy difícil tocar la guitarra así, pero lo más duro es reconocer que esta situación no va a mejorar”.

La neuropatía periférica o euritis periférica, como también se le conoce, es una disfunción de los nervios que están dañados o destruidos. Este daño puede ser en un solo nervio o en un grupo de ellos, los cuales envían una señal de dolor cuando no hay algo causándolo o bloquen esa sensación aun cuando algo está haciendo daño.

Los síntomas dependen de qué tipo de nervio o nervios estén afectados e inicialmente se manifiestan con hormigueo o ardor en brazos y piernas. Estas sensaciones a menudo empiezan por los dedos de los pies, en los pies y en las piernas donde suele aparecer un dolor profundo.

También se puede perder sensibilidad en las piernas y en los brazos. Asimismo, este daño neurológico puede dificultar el control de los músculos y causar debilidad. Esto lo nota el paciente cuando empieza a tener problemas para mover una parte del cuerpo. Las caídas son frecuentes debido a que sin razón aparente se le doblan las piernas.

Estos síntomas pueden provocar dificultad en el desempeño de tareas tan sencillas como abrocharse el botón de una camisa. Cuando la enfermedad está más avanzada puede haber dificultad para digerir la comida, sentirse satisfecho o con distención con solo ingerir un alimento que por añadidura, causará acidez gástrica.
La neuropatía periférica también afecta el desempeño sexual de hombres y mujeres, quienes presentan problemas de erección, los primeros y resequedad vaginal, las
segundas.

Hay varios factores que pueden causar esta condición, desde la predisposición genética hasta el daño nervioso por enfermedades e infecciones. El riesgo se incrementa con la obesidad, la presión arterial alta, la diabetes y la edad.

Traumas por accidentes, caídas y fracturas también son una causa común de daño nervioso. La inactividad o quedarse quieto en una misma posición por largo rato, también contribuye a la neuropatía periférica.

El alcohol y el abuso de drogas y fármacos tienen un efecto tóxico sobre el tejido nervioso, lo que aumenta la posibilidad de desarrollar esta condición.

Respecto a cómo tratarla, hay fármacos, pastillas antiinflamatorias y analgésicas para controlar el dolor moderado, pero se tienen que tomar con cuidado para no afectar el hígado.

Existen además tratamientos médicos para disminuir los síntomas de la condición. Uno es una transfusión de sangre para remover anticuerpos irritantes en la circulación, otro, la inyección directa de anestesia en los nervios.

Los soportes ergonómicos y férulas para reforzar o inmovilizar lugares sensibles como las manos, brazos, pies y piernas regularmente dan alivio. Algunos pacientes han encontrado una mejoría con la osteopatía, acupuntura, masaje, meditación y yoga.

Además, se le recomienda a los afectados que cuiden de su salud, dejando de fumar y beber, mejorando la dieta y haciendo ejercicio moderado (NIH).

Este es el panorama al que se enfrenta Eric Clapton, quien además durante una larga época de su vida, sobre todo en la década de los 70, consumió alcohol y drogas lo cual minó su salud. “Por derecho debería haber estirado la pata hace mucho tiempo. No sé cómo sobreviví; pero por alguna razón fui arrancado de las fauces del infierno y tuve otra oportunidad”, ha dicho. Ahora lo único que le queda al intérprete de “Tears in heaven”, canción que por cierto se la dedicó a su pequeño hijo Conor, quien murió a los cuatro años de edad, es tratarse y seguir adelante con su carrera musical, porque la pregunta de su inminente retiro aun está en el aire.