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De justicia y otros mitos

  • Sergio Valls Esponda

La invención de lo cotidiano

“Siempre es bueno recordar que a la gente no debe juzgársela de idiota”

El título y la cita las tomé prestadas del historiador y filósofo francés Michel de Certeau (1925 -1986), autor de una extensa obra que analiza los problemas de la cultura y sociedad francesa.

Abordó el tema de lo habitual enfocado al ser humano común, al condenado a la pasividad y a la disciplina, encontró sutiles diferencias donde otros ven obediencia y uniformidad. Centró su atención en los espacios minúsculos, en las tácticas silenciosas ante el orden impuesto, en la práctica de ser ordinario, de tener una vida cotidiana que no se lee a sí misma, que no se piensa a sí misma, pero que es aventura de entendimiento, imaginación y deseo.

Cotidiano. Palabra de origen latín: quotidianus, adjetivo que hace referencia a algo diario, habitual o frecuente. Por ejemplo: En mi caso, escribir los fines de semana es algo cotidiano. Lo contrario es lo extraordinario, lo fuera de lo común.

Se utiliza de diversas formas. Aplicada al comportamiento, es hablar de una rutina; un día común, suele incluir levantarse a un cierto horario, desayunar, trasladarse a la oficina o escuela, cumplir con las obligaciones, regresar al hogar, comer, cenar y dormir. En el lenguaje se entiende como una forma sencilla de expresarse sin adornos ni tecnicismos. También podemos aludir a objetos destinados a ser perecederos, condenados a una corta vida. Sobre este tema, el Museo del Objeto (elmodo.mx) hace algunos años organizó una exposición que desde el nombre seducía: “La nostalgia de lo cotidiano”. Evidenciaba cómo un objeto cotidiano en otro contexto y tiempo se vuelve extraordinario.

Durante ocho años, lo cotidiano en materia jurídica procesal ha sido el nuevo sistema de justicia penal, que responde a la reforma constitucional del 2008. A partir de junio ya estará operando en todo el país. Fue tal su trascendencia, que daba la impresión de que otras materias jurídicas no existían o que funcionaban de maravilla. Sabemos que no es así. Un dato importante es que, de cada 10 juicios en México, nueve NO son penales. De pronto al conjunto de otras materias jurídicas se les bautizó como “justicia cotidiana”. El nombre me gusta. Refleja bien el concepto que es el litigio común: familiar, civil, mercantil o laboral, aquel que nos afecta en forma directa, el que olemos, tocamos, pagamos y sufrimos.

Hace poco más de un año se inició la consulta para mejorar la situación de la justicia cotidiana. Participaron más de 200 especialistas de 26 instituciones representando a la sociedad civil, la academia y al Estado. Un ejercicio inédito conocido como Diálogos por la Justicia. El diagnóstico fue contundente: la mayor parte de la población carece de medios y canales para acceder a la justicia. Los procesos son largos, onerosos y poco flexibles; existe marginación jurídica. Es necesario generar justicia itinerante, avanzar en una mejora regulatoria con visiones y propuestas plurales e incluyentes.

El 12 de abril concluyeron los diálogos. La semana pasada, frente a los grupos que participaron y de cara al país, el Presidente de la República firmó las iniciativas que harán posible la urgencia de lo justo en lo cotidiano. La motivación de tales reformas fue la necesidad social. Los estados fueron escuchados. El siguiente paso será su implementación, que incluirá, si va en serio, cambios institucionales de gran calado.

Sobre el contenido y alcance de las propuestas platicaremos en próximas entregas. ¡hasta el próximo martes!