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De Justicia y Otros Mitos

  • Sergio Valls Esponda

A la memoria de la magistrada Susana Juana García Soto, Jurista Mexicana excepcional.

  • Sergio Arturo Valls Esponda
  • De género electoral

Con justicia indiscutible, las mujeres van conquistando importantes espacios de poder público ocupados en el pasado exclusivamente por hombres. Esto debe también alcanzar a las áreas de impartición de justicia.

Elprincipal obstáculo es la existencia de barreras estructurales; leyes e instituciones que limitan el derecho de elegir y ser elegidas. A ello se suma la brecha cultural, que implica una menor probabilidad de contar con educación, servicio profesional de carrera, contactos y recursos necesarios para lograrlo.

La ONU, en su resolución sobre “La participación de la mujer en la política”, instó a los Estados a eliminar todo tipo de discriminación contra la mujer y fomentar su participación. A pesar de ello, continúa la sub representación en instituciones nacionales e internacionales. La Corte Interamericana de Derechos Humanos solo cuenta con una mujer entre siete integrantes.

Como resultado de un largo proceso, el día de ayer, la Suprema Corte integró las siete ternas que serán enviadas al Senado para la elección de las magistradas y los magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral del PJF, entre los 21 aspirantes se encuentran seis mujeres, la decisión fue agruparlas en dos ternas, lo que origina dos lecturas: Asegurar la presencia de mujeres e impedir que compitan contra hombres. Las razones que motivaron a los ministros a tomar esa decisión “protectora de género” se pueden entender dando un vistazo hacia atrás.

Repasemos la presencia de las mujeres en la Suprema Corte. Una sola mujer integró la renovada Suprema Corte de 1995, Olga Sánchez Cordero, en estos 21 años dos mujeres más lo hicieron, Margarita Luna Ramos y Norma Piña Hernández, la última a la salida de Sánchez Cordero.

El Senado ha recibido un total de 16 ternas para ocupar 12 vacantes en la Corte (nueve por concluir su periodo y tres por fallecimiento), cuatro fueron rechazadas. 48 aspirantes han desfilado por el Senado integrando las 16 ternas, 28 hombres y 20 mujeres; la primera impresión es que en términos de candidaturas la desigualdad no se aprecia. Cabe decir que se han repetido candidatos y candidatas.

Nueve ternas han sido mixtas, en ninguna de ellas se ha nombrado a una mujer, en tres ocasiones las ternas se han integrado únicamente por mujeres, una fue rechazada, de las otras dos, surgieron las ministras en funciones. Ahora es más clara la razón de las ternas feministas, el Senado nunca favoreció a una mujer en ternas mixtas.

El tema es complejo pero ¿es relevante en la designación de magistradas? La menor objeción provoca la inmediata sospecha de misoginia. Partamos de lo general. La equidad de género como reivindicación de quienes han sido desvaloradas por generaciones, agredidas, vulneradas en lo físico, profesional, laboral y familiar, es una convicción de todos quienes somos capaces de comprender el significado de derechos humanos. Ahí no hay duda. La equidad de género es una exigencia.

Pretender ternas exclusivas de mujeres para evitar competir contra hombres tiene un fondo cercano a lo indigno. Pensar que solo una mujer es capaz de defender derechos electorales, libertades y dignidad de otras mujeres es ignorancia. Se requieren mentes brillantes, personas sensibles y consientes de la realidad jurídico-electoral del país. Asegurar la presencia de mujeres en el Tribunal que designará al próximo Presidente de México es una buena noticia, la manera de hacerlo nos demuestra que antes de alcanzar una verdadera equidad de género debemos ocuparnos en generar equidad en las leyes e instituciones del país.