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De Justicia y otros MItos

  • Sergio Valls Esponda

  • Sergio Arturo Valls Esponda
  • Constitución soñada

 

Zona federal en la ciudad. No puede verse más que como un gesto de alto contenido republicano, propio de nuestro régimen democrático y federal: El Gobierno de la capital sugiere transferir el territorio que ocupa el Centro Histórico, sede de los poderes Judicial y Ejecutivo de la nación, así como los predios que ocupa el Congreso de la Unión en favor del Gobierno federal.

Resulta inevitable, ante tan asombrosa iniciativa, preguntar dónde se establecerá el Gobierno de la Ciudad. La respuesta es igualmente sorpresiva: “en alguna de las sedes delegacionales vacantes”.

Nueva división política: La ciudad tiene casi nueve millones de habitantes, mientras Iztapalapa tiene un millón ochocientos mil, Cuajimalpa menos de dos cientos mil. No existe impedimento y sí beneficios en diseñar una nueva distribución territorial que constará de seis municipios, en promedio de un millón y medio de habitantes cada uno. Número similar a municipios del Estado de México que comparte zona metropolitana. Los nuevos territorios serán responsabilidad de urbanistas destacados que no habrán de tomar en cuenta criterios de orden partidista.

En consecuencia, sobran once delegaciones. Los empleos que se suprimen, por razones obvias, son de mandos superiores. Imagine los beneficios en materia de ahorro. Piense tan solo en el gasto en elecciones.

Medio ambiente. Conscientes de que el derecho humano a un medio ambiente sano es tutelado en forma deficiente, la Capital asume total responsabilidad y gastos ante problemas de salud derivados de lo que se respira. En congruencia, se otorgan importantes beneficios para las familias que vivan, estudien y trabajen dentro del mismo municipio.

Es claro que si vivo en Santa Fe, la escuela en Tlalpan y trabajo en Azcapotzalco, contamino más que si todas mis actividades fueran en una misma zona. Por ello, es justo que pague menos impuestos quien menos daña. Esfuerzo que compartirá la iniciativa privada a través de incentivos a empleados que vivan y trabajen dentro del municipio, y también las empresas frente a clientes del mismo municipio. Además de reducir contaminación, mejora la movilidad.

Pues bien, esos son algunos de los temas que contiene la Constitución por mí soñada. El proyecto que se entregó a la Asamblea Constituyente no los tiene incorporados por el momento.

En estos días de héroes que nos dieron patria y puente, tuve oportunidad de leer el proyecto y he de reconocer que, buscando con paciencia dentro del exceso retórico, se encuentran buenas noticias.

Su exposición de motivos es una oda a la ciudad, con alegorías, metáforas y poesía. Hace alusión al 19 de septiembre de 1985. Señala: “fecha que podría designarse como el Día de la Ciudad”. No es mala idea pero ¿qué hace en una exposición de motivos?

No podían dejar pasar la oportunidad para darle un coscorrón al Gobierno federal al mencionar: “ante la defección de los poderes federales” le recuerdo el significado: Defección, acción de abandonar con deslealtad una causa. DRAE.

Un acierto es su preámbulo que inicia con una frase atribuida a Tenoch en 1325. “En tanto que dure el mundo, no acabará, no perecerá la fama, la gloria de México, Tenochti-tlán”. Ahí sí se vale ser emocional.

En fin, sus 97 artículos son muy generosos en la entrega de derechos. Habrá que esperar la opinión de los cien constituyentes y cómo los van a aterrizar. Por lo pronto, con los cuatrocientos veinte años de experiencia que suman los cinco integrantes de la mesa directiva se prevé un inicio sin prisas y lleno de anécdotas.