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De leyes y leyendas… | Gabriela Mora Guillen

  • Ciudad

Rotundo fracaso del senador Omar Fayad Meneses, quien ante las innumerables críticas y descalificaciones de la sociedad mexicana, no aguantó la presión y retiró de la mesa la iniciativa de Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Informativos, mejor conocida como #Ley Mordaza, #LeyFayad o #LeyCibermordaza.

A decir de los expertos en la materia, se trató de una mala iniciativa al parecer hecha al vapor y con innumerables ambigüedades que daban lugar a coartar la libertad de expresión en el internet, lo cual nos lleva a la conclusión de saber que efectivamente, se requiere una legislación sobre el uso de internet y las redes sociales, máxime cuando los llamados cibercrímenes van a la alza en el mundo; no obstante, se requiere una legislación moderna que considere los intereses de todos y sobre todo, respete la libertad de expresión.

El caso es que no pasó ni una semana de haber presentado la propuesta de ley, para que el presidente de la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara Alta se retractara, admitió su error y dijo estar dispuesto a desechar y hasta a quemar su propuesta –¿más quemado que él?-, para comenzar el debate desde cero y considerando la intervención por parte de la sociedad civil.

Al parecer, el principal problema de la iniciativa que constó de 48 artículos y cuatro transitorios, se suscitó en materia de redacción, semántica y sintaxis, dado que la propuesta no fue del todo precisa en contenido y alcances, dando lugar a suspicacias e imprecisiones que daban lugar a la interpretación…

Sin embargo, hablando de los cibercrímenes, nos damos cuenta que hoy por hoy son los delitos que más están creciendo en el mundo, no se trata ya de “travesuras” a través de internet, sino de sofisticados esquemas controlados por grandes mafias y que literalmente pueden voltear de cabeza al mundo.

Pero además, uno de los problemas que hoy tenemos radica en quién se encarga de perseguirlos y procesarlos judicialmente… Comencemos considerando que internet es mundial y que un hacker –delincuente tecnológico-, puede estar en cualquier lugar de la Tierra informándose, averiguando y más aún, robando información confidencial de cualquier persona y secreta de la corporación más lejana del orbe al sitio en que el sujeto se encuentre, y de esto tenemos ya historia que contar en varios casos suscitados a nivel mundial: El ejercicio sobre la autoridad en el mundo es un gran y grave problema que no se ha logrado resolver, dado que cada país tiene sus reglas y aunque algunos intentan legislar, los delincuentes fecundan y se vuelven cada vez más ingeniosos, hábiles, peligrosos y son aún en su mayoría inmunes.

Pues bien, a lo largo del mundo, quienes han planteado iniciativas para legislar e intentar combatir los delitos cibernéticos, han considerado la intervención de la opinión de la policía, de los sectores gubernamental y privado, además de académicos expertos en afán de contemplar a las más posibles de las partes interesadas: el senador Omar Fayad no le dio importancia a todas estas opiniones y es aquí en donde radica el rotundo fracaso de la iniciativa que contempla muy variados temas como libertad de expresión, políticas de privacidad individual, seguridad en el ciberespacio y contenido de las redes, propiedad intelectual, pornografía, acoso, en fin…

Pero además, es un tema en el que independientemente de la legislación global del mundo, cada país debe contar con legislación propia conforme a las características educativas, culturales, ideológicas, etcétera, etcétera, de su sociedad… En definitiva, el asunto no es menor, y es por ello que cuando se hizo público, tanto en los medios de comunicación digitales como en las redes sociales se presentó un rechazo total con las correspondientes injurias a su creador, al considerar que se trataba de un intento de censura.

Y así las cosas en este México nuestro, no podemos omitir el fallo suscitado en la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación con lo que se da un paso inicial en aras de la despenalización de la marihuana en el país; si bien es cierto que la tendencia en el mundo va encaminada a ello, el trabajo está en casa, URGE legislar pronto y bien al respecto, a fin de evitar la pesadilla de incurrir en un vacío que comienza a gestarse ante el argumento del único ministro que falló en contra, Pablo Rebolledo, quién cuestionó la legalidad de la posesión de marihuana respecto a la licitud de su origen… ¿De dónde salió, pues?

Lo cierto es que el Gobierno federal debe anteponerse al futuro y hacer que éste sea promisorio sin perder tiempo, actuando en coordinación con los legisladores ante este nuevo paradigma aportado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

gamogui@hotmail.com