imagotipo

De risa la justicia mexicana | Sin gafete en República | Isabel Arvide

  • Isabel Arvide

Una gran carcajada merece la iniciativa presidencial sobre “desaparición forzada”.

De aprobarse en el Congreso, les estaríamos otorgando impunidad a miles de asesinos y, en los hechos, desaparecería la figura de delincuencia organizada.

Porque dicha iniciativa establece que quienes se encargan de la “desaparición” de los cuerpos, los llamados “pozoleros” entre ellos, recibirán un máximo de 8 años de cárcel.

Casi como si hubiesen participado en un asalto o hubiesen atropellado a alguien accidentalmente.

Las leyes que hablan de “delincuencia organizada”, de la época de José Luis Santiago Vasconcelos en la PGR, aseveran que quienes forman parte de un grupo criminal, sicarios o mandaderos, sean tratados como criminales. Este nuevo proyecto de Ley otorga impunidad a quienes son responsables de descuartizar o quemar o meter en ácido los cuerpos.

Por ejemplo, los que han confesado su presunta participación en la, también, hipotética incineración de cadáveres en el basurero de Cocula.

No importa para los muy inteligentes juristas que hicieron ésta ley que dichos “sepultureros”, quienes incurran en la “destrucción clandestina de cualquier cadáver”, sean parte de un grupo criminal, estén presentes durante el asesinato y/o secuestro, como su trabajo es atender el tema de los cadáveres pueden ir a una cárcel de poca seguridad y su pena máxima será mínima.

Y quienes ocultan o se quedan, así dice textual la iniciativa, con los hijos de estos desaparecidos alcanzarán hasta 20 años de cárcel. En comparación de los 90 que pueden acreditarse contra los responsables de la desaparición.

¿Y la delincuencia organizada?

Esta iniciativa de Ley parece hecha a la medida de una procuradora que ha dado pruebas de su gran sensibilidad e inteligencia al declarar, la semana pasada, que para huir el señor Chapo Guzmán pagó una cantidad de dinero muy fuerte.

Cuya cifra, aseveró, no ha sido cuantificada pero se sabe que fue mucho…

O sea, a meses de la huida, descubrió el hilo negro.

Por eso, porque dicha huida fue producto de mucho dinero, es que la señora Arely Gómez declaró, con pena ajena reproduzco textual: “Son cantidades que no están totalmente certificadas y tampoco nos hemos enfocado a ese tema. Nuestro enfoque es hacía la investigación para poder conocer quiénes más están involucrados en la fuga”.

De verdad que esto declaró.

Lo que permite imaginar, con gran facilidad, las investigaciones sobre los secuestros, desapariciones, asesinatos donde ya no estarán enfocados a saber si los cuerpos fueron incinerados, descuartizados o deshechos en ácido, eso no merecerá el “enfoque” de la investigación.

¿Qué sentencia merecen, a cuántos años de prisión debe castigarse a quienes participan en el asesinato, después de secuestrarlo y/o desaparecerlo, como se prefiera decir, de una persona?

La iniciativa de ley, que a ratos parece una tragicomedia, asevera que “…dicho delito sancionara a la persona o grupo de personas que con la autorización, el apoyo o la aquiescencia de un servidor público, priven de su libertad a una o más personas”.

De donde se desprende que si un jefe militar o policíaco ordena que se “desaparezcan” a unas personas, de cualquier forma se le castigará… Es decir, la iniciativa de ley parte de una realidad oficial que ha sido negada también oficialmente. Que se inserta en casos de alta sensibilidad social como es la desaparición de los normalistas en Iguala.

¿Qué necesidad había de plantear así la tipificación de un delito, que no está inserto el tema del secuestro? En nuestro país secuestrar a una persona, seas o no autoridad, por minutos, horas o días se castiga con muchos años de cárcel. Para desaparecer a una persona, dice el sentido común, primero tienes que secuestrarla.

Estos juegos perversos con las leyes mexicanas no sirven para la justa aplicación de la justicia.

Con razón Alejando Gertz Manero dice que la justicia en nuestro país está al servicio de los poderosos, sean poderosos económicamente o por estar en el poder político.

En Tuiter: @isabelarvide

Blog: EstadoMayor.mx

/arm