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¿De verdad ya no tenemos huevos?

  • Eduardo Andrade

Dr. Eduardo Andrade Sánchez

Es entendible la preocupación presidencial por dar explicaciones sobre el incremento de los combustibles a una población verdaderamente furiosa, por lo que estima no solo un manejo inadecuado de la economía en general y la riqueza petrolera del país en particular, sino un engaño inaceptable, puesto que se le vendió una Reforma Energética sobre la cual existía una justificada desconfianza popular, con el argumento de que no habría de subir más la gasolina.

Quizá por eso, o porque se descubren inconsistencias en las justificaciones, éstas no han resultado satisfactorias y algunas han suscitado reacciones de rechazo, desde burlonas hasta sustentadas en argumentos sólidos. Tal es el caso de la no muy afortunada alusión a la “gallina de los huevos de oro” que supuestamente se habría agotado al disminuir la producción de un surtidor que parecía inagotable, como fue Cantarell.

La referencia a esa antigua fábula atribuida a Esopo no es precisamente aplicable al caso de Pemex, pues en la obra original los dueños del ave cegados por la ambición la matan creyendo que encontrarían el modo de obtener más oro, pero los administradores de la gallina mexicana la han dejado languidecer para hacer creer a sus dueños que no tiene caso conservarla y que es mejor malbaratarla para que se acabe de morir en otras manos. Por eso no es exacta la figura empleada por López Obrador de que “le están torciendo el pescuezo”, pero en lo que sí tiene razón es en que no debemos acostumbrarnos a la idea de que se acabó la productividad de la gallina, pues ésta sigue teniendo en su seno una buena cantidad de huevos de oro.

Basta recurrir a la información proporcionada por la “empresa productiva del Estado” a la que parece que el propio Estado quiere renunciar para dejar que compañías foráneas, como en los tiempos anteriores a la expropiación, sean las beneficiarias de los huevos que la gallina puede seguir poniendo. De acuerdo con los más recientes datos de Pemex, México cuenta con siete mil 977 millones de barriles de reservas probadas de petróleo, o sea que “huevos de oro sí hay” y debemos tener el valor de defenderlos. Con esos huevos Pemex puede continuar generando recursos que sirvan para cubrir las necesidades del país. Hay que meterle a la empresa miles de millones de dólares de nuestras reservas para que extraiga y refine el petróleo a fin de vender combustible en el territorio nacional a precios razonables. Debemos aprovechar nuestra riqueza en lugar de licitarla para que se la lleven las petroleras extranjeras; algunas de ellas estadunidenses cuyos beneficios, dirá Trump, serán parte de la aportación mexicana para cubrir el costo de su muro.

En Estados Unidos tienen muy claro que los huevos que el Presidente dice que no tenemos, ellos sí los pueden aprovechar. En la página thenewamerican.com se puede consultar una nota con el título “Las Enormes Reservas Petroleras de México Están Ahora Abiertas a la Exploración Privada” en la que se indica que de acuerdo con el Anuario de Datos de la CIA correspondiente a 2015, la corporación canadiense IFRC dedicada al desarrollo petrolero, estima que las reservas probadas de crudo de México llegarán a 125 mil millones de barriles, lo cual colocará a nuestro país por encima de Estados Unidos (36 mil); e incluso los Emiratos Árabes (98 mil); Rusia (103 mil) y Kuwait (104 mil) y concluye “hoy en día no hay nada más grande que México cuando de vender gas y petróleo se trata”. O sea que nuestra gallina sí tiene aún huevos que darnos, ¿o será verdad que nos faltan?
eduardoandrade1948@gmail.com