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Debategate…

  • Gabriela Mora

“La mejor defensa es el ataque”… Y ante la purulenta reacción del patético Donald Trump, evidentemente planeada para desviar los merecidos golpes ante sus machistas declaraciones recientemente conocidas -a las que se refiere como simples  “charlas de vestidor”-, un certero golpe de la prudente candidata demócrata Hillary Clinton, quien retomando las palabras de la primera dama Michelle Obama, se concretó a referir: “cuando ellos golpean bajo, nosotras nos mantenemos en alto”… Nada más cierto ante un inescrupuloso Donald Trump, quien ha logrado resaltar la estatura política y femenina de Hillary Clinton.

Y es que en la parte más álgida del evento, vimos a un desesperado, inquieto y amenazante candidato republicano, dispuesto a encerrar tras las rejas de una celda de castigo a Hillary, por haber usado su correo privado para transmitir miles de mensajes de Estado… Por fortuna, Trump nos tiene ya acostumbrados a ofensas e insólitos improperios que hoy, ante las cifras resultado del debate, ratifican su debacle y hacen crecer a la candidata demócrata.

No obstante, la gran mayoría de los analistas han manifestado cierto desconcierto antela actitud de la demócrata que tuvo todo para tirarlo en el mismo ring y lo dejó ir: de acuerdo a los antecedentes, luego del triunfo de Clinton en el primer ejercicio se desató una certera ofensiva con temas como la exMiss Universo, Alicia Machado; la falta de pago de impuestos por parte del republicano; el lugar de nacimiento de Obama, y la más devastadora en la víspera del segundo debate, la conversación en la que Trump “presume” su machismo, lo que ha llevado a los más destacados republicanos a retirarle voto y apoyo.

A poco más de 20 días para las elecciones del martes 8 de noviembre, queda tiempo aún para seguir escuchando incoherencias y estupideces, además de un tercer debate que suponemos, podrá ser letal si así lo decide Clinton, dado que lo que sí debe evitar es un poco probable pero no infactible cambio de candidato por parte de los republicanos por alguien más competitivo, toda vez que el caso Trump ha sido un desastre, y podría ser aun peor.

Ante el panorama, un cierto suspiro de alivio se deja ver en ciertos sectores de la sociedad mexicana que piensan en un mejor escenario para sus intereses; sin embargo, aun si se mantienen favorables los números hacia Hillary, hemos de ir pensando qué podrá pasar con México una vez que la hoy candidata se convirtiera en Presidenta, toda vez que las instancias gubernamentales de este país habrán de buscar a toda costa una profunda operación cicatriz ante la indeseada e imprudente visita de Trump a Los Pinos.

Por más que desde el Gobierno de Peña Nieto se esté buscando un acercamiento con Clinton, ha sido evidente la molestia más que de la candidata, de su equipo: a decir de los enterados, el gobierno mexicano se metió en un hoyo y no hay quién le ayude a salir de él.

Y es que además, dentro de su país, Hillary habrá de enfrentar diversos problemas en los que desafortunadamente México estará involucrado: simplemente tendrá que realizar una propia operación cicatriz, respecto a muchos de los planteamientos de Trump que recibieron la aceptación y apoyo de un importante sector de la población estadunidense, debe atender a sus disidentes y gobernar para ellos. Antes que ver por México, habrá de diseñar una estrategia en casa a fin de limar asperezas y lograr coincidencias en una sociedad norteamericana hoy radicalmente dividida. Objetivamente, en caso de ganar, Clinton tendrá que considerar seriamente al electorado fuerte y radical que ha apoyado a Trump y que exige un alto a la migración irregular de mexicanos en aquella Nación.

Pero un tema que poco se ha tratado: pensemos un momento en Hillary la mujer más que en la candidata: en el sinnúmero de preguntas y respuestas estudiadas a las que se habrá de responder al azahar; en el enfrentamiento ante los ataques del adversario –máxime en este caso ante su hija, un expectante marido infiel y tres mujeres demandantes-; en las múltiples recomendaciones de los asesores; en la enorme responsabilidad que todo, absolutamente todo implica, incluyendo la elección del vestuario, más estudiado en el caso de una mujer.

Falta poco pues, muy poco tiempo para vivir una de las más grandes experiencias de la democracia que muy probablemente nos llevará a ver una mujer al frente de una de las naciones más poderosas del orbe: Estados Unidos bajo la comandancia de Hillary Clinton, sea para bien de todos…
gamogui@hotmail.com