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Declaratoria constitucional de la Ciudad de México / Horizonte Económico / David Colmenares Páramo

  • David Colmenares

Una semana más con la atención en los temas de seguridad en primer plano, muchas líneas ágata desperdiciadas y mucho tiempo en radio y televisión, pero así es esto, y quienes nos ocupamos de otros temas, que consideramos fundamentales para el desarrollo del país, tenemos que insistir en comentar los económicos, de coordinación fiscal y respecto a la política económica en general.

Ayer hubo elecciones en Colima, se repiten, ya que formaba parte del paquete 2015; en el momento de escribir no hay todavía ni resultados preliminares, espero que el corolario sea el mejor para esa entidad federativa, como para sus ciudadanos. Quedan doce, una tercera parte de las mismas.

Un tema importante tiene que ver con la reforma constitucional, avalada ya por un número suficiente de Estados, y esta semana se realizará la declaratoria constitucional de la Ciudad de México, con lo que se inicia el proceso de la elección de los diputados constituyentes. En verdad la respuesta de los Congresos locales de los Estados fue rápida, lo que demuestra gran comprensión hacia ese tema, que crea el Estado Ciudad de México, que seguirá siendo la capital de nuestra República federal, aunque hoy tiene más rasgos de país centralista, siempre con el argumento de la eficiencia de la centralización, lo que se observa en todos los campos de la actividad económica, incluyendo el fiscal y presupuestal.

El DF tiene características diferentes al resto de las entidades federativas; en primer lugar, recauda alrededor de la mitad de sus ingresos totales; sus indicadores de deuda cambian, por ejemplo, en el caso de la referencia respecto a las participaciones, ya que en relación a los ingresos propios ese indicador se reduce a la mitad.

Su recaudación de predial casi duplica la del resto de las entidades federativas y su dinámica recaudatoria ha sido importante, gracias a una administración tributaria eficiente.

Hoy es claro que el Pacto Fiscal tiene que renovarse, revisar la distribución de facultades impositivas a fin de que las entidades federativas tengan mayores posibilidades recaudatorias, que se revise en lo que se da este proceso, se revise también el porcentaje participable.

Es evidente que la fórmula de distribución establecida a partir de 2008 ha provocado grandes pérdidas para muchos Estados, incluido el DF, y grandes ganancias para unos cuantos. La transición ha sido y todavía será larga, aún se distribuyen cerca de dos terceras partes de las mismas, con la fórmula de 1990, que fue apoyada por el consenso de todas las entidades federativas, fórmula que buscaba reducir el diferencial per capita entre las mismas; sin embargo, la “nueva” se distribuye solo por población, lo que provoca un esquema de grandes perdedores.

Previo se discutió en 1989 distribuirlas al cien por ciento por el coeficiente poblacional, pero los funcionarios fiscales de ese tiempo vieron que se tornaba, en cierto rango, regresiva. La fórmula actual se elaboró sin consenso y solo el DF tuvo el tino de cuestionarla, llegando a plantear una controversia constitucional que fue desechada por forma y no por el fondo del tema fiscal.

La suma cero ha sido el gran obstáculo, ya que para que uno gane, otro pierde, y han sido muchas las propuestas en el Congreso para incrementar ese porcentaje, mismas que se hallan archivadas, son más de 30; no obstante, se tendrá que revisar. Así como los planteamientos de algunas entidades para que se les regresen potestades de potencial recaudatorio importante.

No se trata de que para mejorar a una, sea Nuevo León o Chiapas, y que otras pierdan, por ello deben surgir propuestas para cambiar las reglas desde el propio Congreso y los funcionarios fiscales deben ponerse activos, porque el panorama no se ve alentador.
brunodavidpau@yahoo.com.mx