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Definiciones y escenarios en la carrera presidencial de EU / En Cantera y Plata / Claudia S. Corichi

  • Claudia Corichi

(“SuperMartes” en EU)

Aunque la carrera por las candidaturas presidenciales en Estados Unidos comenzó oficialmente hace justo un mes, será hoy cuando las definiciones llegarán para los candidatos de ambos partidos. Las primarias que tendrán lugar en 13 Estados y un territorio estadunidense, delimitarán el escenario electoral rumbo a los comicios del 8 de noviembre.

La latente -y cada vez más preocupante para México- candidatura de Trump, así como el camino hacia una posible primera Presidenta de Estados Unidos, podrían materializarse en el llamado “Supermartes”.

Hay que recordar, que la elección de candidatos por ambos partidos se da de manera indirecta, donde los ciudadanos eligen a los delegados que respaldarán en sus respectivas Convenciones Nacionales las nominaciones. Cada Estado cuenta con distinto número de delegados y procesos diferentes de asignación, sin embargo el objetivo de los candidatos es el mismo, acumular cuantos más delegados para asegurarse la nominación.

En el Partido Demócrata, los delegados se otorgan dependiendo el porcentaje obtenido en las urnas, la distribución es equitativa. En el Republicano, cada Estado decide la modalidad, ya sea por el método proporcional o por el llamado winner-take-all, que otorga todos los delegados al candidato con más votos. Ésta última modalidad será muy especial en 2016, pues Florida -que votará el 15 de marzo bajo este modelo- será estratégica en la posible candidatura del senador por esa entidad, Marco Rubio.

La jornada del día de hoy es especial porque al final los demócratas tendrán definido el 24 por ciento de sus delegados (865, más de una tercera parte de los 2 mil 383 necesarios para lograr la candidatura), mientras que los republicanos contarán con el 30 por ciento listo para definir a su candidato (595 delegados, casi la mitad de los mil 237 necesarios).

La última vez que ambos partidos tuvieron un “Súper Martes” fue en 2008, cuando del lado demócrata, Obama logró 847 delegados frente a 834 de Hillary; del lado republicano McCain logró 511, frente a los 176 que obtuvo Mitt Romney. Hace 16 años en el “Súper Martes” del proceso presidencial del 2000, tanto Al Gore como G.W. Bush lograron cada uno la mayoría de los Estados y sus delegados en juego.

Por ahora, del lado demócrata existen dos escenarios posibles: que Hillary gane contundentemente con el apoyo de los votantes de color en los Estados del sur, o que Sanders consiga un importante número de delegados en los Estados más liberales -sobre todo con el voto joven, su target como señalaba en mi columna hace 15 días-, lo que significaría la oportunidad de hacerse de mayores recursos para los próximos meses, y poner en serios aprietos a Clinton.

En los republicanos, el abanico es más amplío. Si por desgracia Trump gana la mayoría de los Estados incluyendo a Texas (principal apoyo de Ted Cruz) tendría casi en la bolsa la candidatura. Si Trump gana pero no consigue Texas, el senador de Florida, Rubio podría pactar con Cruz para acceder a la candidatura con mayores posibilidades frente al empresario multimillonario. Finalmente si Donald Trump pierde -lo menos probable- Cruz y el legislador Marco Rubio, tendrían que enfocarse en llegar ambos a la recta final, y el candidato se definiría en la Convención Nacional.

Como es evidente, la dinámica republicana es compleja, el mismo Jeb Bush a pesar de formar parte de una dinastía influyente, para algunos el más cercano a los latinos por estar casado con una mexicana, y con el mejor financiamiento, renunció a la nominación tras el revés de Carolina del Sur.

Lo de hoy es apenas la antesala de lo que será una de las jornadas electorales más reñidas por la presidencia de Estados Unidos, una potencia revitalizada después de la severa crisis de 2008. En México, sin duda estaremos preocupados si las aspiraciones de Trump se materializan, pues ni las autoridades, ni los mexicanos de a pie vemos que la relación bilateral llegue a buen puerto con las racistas y estruendosas declaraciones del ahora precandidato. Hillary de avanzar en el ala demócrata, jugará un papel estratégico no solo para Estados Unidos, sino para el mundo entero.