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Del dicho al… / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

No es nada personal, como escribiría en su canción Armando Manzanero. Pero después de leer el informe de transparencia que ofreció el Imco uno tiene que preguntarse de dónde salen las informaciones de la “gran transparencia” con la que se maneja el Gobierno del Distrito Federal.

Porque en repetidas ocasiones, el secretario de Finanzas del Gobierno capitalino, Édgar Amador Zamora, nos ha vendido que el dinero público que administra se maneja con una transparencia que no registra ningún Estado de la Federación. No, de ninguna manera acuso o señalo que los servidores públicos se aprovechen de sus cargos para ocultar acciones probablemente ilegales.

Bastaría revisar cómo en los últimos dos años han existido “sobrantes” presupuestales y que diputados de las oposiciones han reclamado su paradero. Los legisladores locales, desde Federico Döring, que encabezó la bancada del PAN en la VI Legislatura y con Saúl Hernández como presidente de la Comisión de Hacienda, se reclamó la comprobación de 15 mil millones de pesos.

Nunca hubo respuesta.

Con lo que el Imco precisa, pareciera que la opacidad se mantiene en el 50 por ciento de las operaciones financieras que realiza el GDF, sobre todo en lo relacionado con plazas y salarios de los funcionarios. Eso dice el organismo. Que quede claro.

Cuando se habla de la transparencia, los servidores públicos se llenan la boca. Pero aplican el viejo adagio: que se haga la voluntad de Dios con los bueyes de mi compadre.