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Demasiada actividad

  • Alejandro Díaz

  • Alejandro Díaz

Seguir la inercia difícilmente cambia la vida.

Para evitar caer en la máxima de que “si sigues haciendo lo que siempre haces, obtendrás los resultados de siempre” muchas personas lanzan iniciativas. Así buscan mejorar procesos, métodos y, sobre todo, resultados. Iniciativas de todo tipo han cambiado el mundo, casi siempre para bien, aunque no todas obtengan los resultados deseados.

Las iniciativas de cualquier Gobierno frecuentemente encuentran objeciones, sea de minorías o de la mayoría, y solo algunas logran un consenso amplio. Por ello, los gobiernos deben ser muy cuidadosos, astutos y lentos para lanzar iniciativas, tomar decisiones y realizar acciones, sin prisas pero firmes, en especial cuando tienen impactos de largo alcance.

El Gobierno de Enrique Peña Nieto sorprendió al inicio de su administración con una iniciativa de reformas constitucionales para cambiar el rostro de México. Como se esperaba, hubo opiniones en contra aunque en general fueron bien recibidas por la opinión pública. Al discutir los detalles surgieron comentarios adversos, y al llevarlos a la práctica creció la oposición. A pesar de múltiples detalles, las reformas parecen tener un balance positivo para cambiar inercias.

En los casi cuatro años de Gobierno ha habido indudables aciertos, pero también se han tenido fallas que han resultado en una apreciación popular muy pobre. Fallas por omisión, y fallas por desempeño insuficiente. Omisión al actuar, como en el caso Ayotzinapa, o con resultados nulos frente a los bloqueos carreteros de la CNTE. Inclusive se vio la esquizofrenia cuando se desplazó al Secretario de Educación y al sindicato reconocido para que otro secretario intentara discutir con una combativa disidencia.

Evidentemente la iniciativa del secretario de Gobernación tenía otro fin que el solo retiro de los bloqueos, y era mostrarlo como el más capaz de los subalternos del presidente Peña. Pero no solamente ha fallado en su objetivo hasta el momento, sino ha motivado a otros secretarios a tomar iniciativas arriesgadas con el mismo motivo.

Múltiples columnas periodísticas señalan al secretario de Hacienda como quien tuvo la iniciativa de invitar a Donald Trump a Los Pinos.

Convenció a un presidente deseoso de éxitos con el argumento de que era necesario convencer a Trump de que el Tratado de Libre Comercio podía ser renegociado sin cancelarlo como éste lo ha dicho reiteradamente.

Pero esta iniciativa nunca encontró consenso entre especialistas ni al interior del gabinete presidencial. Fue muy mal recibida por la opinión pública mexicana y también por la internacional. Generó un rechazo generalizado excepto por unos cuantos incondicionales, y no se duda que contribuirá al descenso en la aprobación pública del Gobierno.

Una iniciativa más como ésta podría acabar con todos los propósitos gubernamentales de ofrecer un mejor futuro para los mexicanos, y por supuesto de que el partido en el Gobierno pudiera repetir el triunfo en 2018.
daaiadpd@hotmail.com