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Deporte a la deriva…

  • Jorge Schiaffino

Preocupante resulta observar el desempeño de las instituciones, los dirigentes y las federaciones deportivas de México, que de forma muy decepcionante están frenando y obstaculizando el desarrollo, la consolidación y la participación de los deportistas de mayor o más alto rendimiento que asisten a la olimpiada de Río de Janeiro.

Los atletas mexicanos padecen la carencia de una política pública definida, clara y sin restricciones. Los jóvenes mujeres y hombres que con gran esfuerzo y sacrificio personal, familiar y de amigos asisten a la justa Olímpica con un sin número de problemas por causas ajenas a ellos, notoriamente son mal comprendidos, para colmo, en su gran mayoría no han sido escuchados y sin responsables, son todos víctimas de una discontinuidad y de una falta de programación gubernamental que los sustente y que por el contrario, sus carreras y resultados deportivos son manoseados por directivos, dirigentes o federativos, dañando irreversiblemente su tiempo, su edad, su capacidad y sus marcas internacionales.

En un país de jóvenes, resulta indignante que los atletas que representan a México, deban padecer atropellos, ignorancia, soberbia; sujetos a condicionamientos o sobre explotación, sin una visión únicamente deportiva sustentada en su trabajo, dígase entrenamiento, preparación, nutrición, recreación y estudio como se supone que debe de ser apoyado un deportista de alto rendimiento.

Nuestros deportistas jóvenes enfrentan y luchan no solo sus tiempos o marcas, aunado a ello viven y es recurrente saber que son interrumpidas sus actividades por la burocracia deportiva que desde un escritorio, lastiman su integridad y su planeación deportiva.

Las horas, días y años de su entrega y persistencia son vapuleados sin consciencia y sin escrúpulos, mientras todo esto impide el desarrollo de una escuela deportiva olímpica en las disciplinas en las que México ha destacado y en otras donde él o la deportista llegan a un gran nivel por su talento, capacidad y perseverancia.

Sería justo que el Estado mexicano actuará, sin politizar, pero sí con el propósito firme de definir una planeación y una asignación presupuestaria todo vinculado en beneficio de niños y niñas, que se van destacando desde edad temprana y consecuentemente, apoyarlos de acuerdo a sus logros. Pero por otro lado, vemos que estos mismos deportistas chocan con el muro del olimpismo ineficiente de dirigentes y federativos.

Sí nos debe preocupar el fracaso del que se habla en los presentes Juegos Olímpicos, nuestro Gobierno debe tener la capacidad para generar un esquema integral que permita a los deportistas formarse, prepararse y competir. Hacer escuela, formadores, entrenadores, impulsar una filosofía de deporte universal con los rasgos que tiene nuestra historia y nuestra gente.

Es la oportunidad para que EPN establezca las bases de una reforma y transformación en el tema del deporte.  Para que los deportistas mexicanos de nuevas generaciones, puedan mover a México al rumbo de la excelencia deportiva.

México debe invertir en sus talentos de niñez y juventud.

México necesita símbolos de éxito, de representación y de orgullo que sean producto del esfuerzo de una nación.

De otra manera, persistirá la señal de insensibilidad y menosprecio. Hay deudas históricas con muchos sectores de la sociedad y es preciso no repetirlo con nuestros niños y jóvenes deportistas.

Al tiempo.
* Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx