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Deportes de Alto Impacto | Numerados | Camilo Kawage Vera

  • Camilo Kawage

1.- Esa bienhadada noción de la solidaridad que nos identifica ha logrado de nueva cuenta que los mexicanos hallemos un sentido de cohesión ante episodios adversos que en ocasiones parecen haber decidido apilarse a un solo tiempo, y que nos unifican para enfrentarlos y superarlos. Salvo incendios aislados en algunos estados, el del Tepozteco entre otros, y calores propios de la época, los eventos que se juntan estos días provienen de la mano –y de la mente- del hombre; es el caso de la contaminación en el Valle de México, de cuyos alarmantes índices somos todos culpables, los que nos movemos en él, y las autoridades por falta de previsión sí, pero en especial por la suma de tropiezos en la comunicación que tanta confusión ha provocado.

2.- Una cuestión tan delicada como frenar de golpe el 40 por ciento de una megalópolis de las dimensiones de la nuestra se vuelve tema nacional de inmediato, por su propia gravedad y por las consecuencias que en todos los planos arrastra, que no es el punto reiterar aquí. Si las condiciones del clima son previsibles, tal la falta de viento y de lluvia; si la tendencia de olla exprés es a la alza, y los indicios marcan un Imeca en peligro, el oír una sola voz de alerta con medidas anticipadas, precisas y firmes, habría sido más útil que el dudoso anuncio de varios funcionarios a la mera hora que, como en el caso de las motocicletas, por citar uno, tuvo que recular.

3.- Finalmente el trago amargo pasó sin mejora notable en la calidad del aire; recordándonos la notoria insuficiencia del transporte público, que se vio a punto de colapso, así como la dependencia total que sufrimos del automóvil. Pero, más que nada, vale insistir, nos dejó claro ese espíritu de solidaridad que nos entrelaza, y que se nota más en las malas pasadas. El jefe de Gobierno actuó con entereza y puso un tema de salud pública por delante de su propia figura, y al jugársela con la ciudadanía ganó la sensatez.

4.- Fuerte impacto tuvo, en la misma semana, el choque de vanidades –que los expertos querían fuera de trenes- entre el grupo de versados forenses y la Procuraduría General de la República, y que la Comisión de derechos humanos de la OEA llevó a insultar directamente al Gobierno de México, al acusarlo de esquizofrenia. Otro habría sido el desenlace de no imperar la prudencia del subsecretario de Relaciones de México frente a la soberbia del funcionario del organismo; Miguel Ruiz Cabañas tuvo un elocuente lance de discreción en su nuevo cargo.

5.- Al propio tiempo se dio la designación de un profundo conocedor de la política de Estados Unidos como embajador en Washington. Carlos Manuel Sada Solana tiene sobrada experiencia en las entretelas del vecino país y de nuestros migrantes, tras casi tres décadas al frente de consulados de primer nivel y en la propia misión diplomática. Su desempeño estará a la altura de los vaivenes internos por el alto riesgo que reviste el proceso electoral allá, así como de la relación más intensa y compleja que tiene México, hacia adentro y hacia afuera. Un nuevo subsecretario para América del Norte refuerza la proyección.

6.- En parte por lo anterior, en días de avalancha, tampoco pasó a menores la cancelación del registro como candidato al Gobierno de Zacatecas de un férreo soldado del duce. Dio la impresión que el INE le obsequió toda la publicidad que por otro motivo habría sido objeto de castigo a la falange, y que puso a la mafia en el poder a su servicio para garantizarle el triunfo. Así se vivió la semana.

camilo@kawage.com

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