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Derecho Familiar / Julián Güitrón Fuentevilla

Introducción

Para hablar de esta materia es importante saber desde el origen mismo de la palabra oral, que si bien, es del dominio público y la mayoría de las personas conocen su significado debe subrayarse que deriva del latín “os oris” que es lo expresado con la boca o con la palabra, diferente a lo escrito. Llevado esto a los juicios orales en derecho familiar en México, la respuesta sería que todo es hablado, que solo se maneja la palabra ante el juez y frente a él hay que expresar lo que las partes en conflicto expondrán, para abonar más adelante respecto a una sentencia favorable.

Si bien, es cierto que las palabras juicio y proceso son sinónimos, en sus orígenes encontramos el “judisium” que puede ser privado o público, en este caso se ubicarían los juicios orales familiares y las penales.

Quien conoce un juicio sabe de su causa. El juez debe emitir una sentencia. Que será consecuencia de los autos y de los otros escritos que se hubieren anexado o en el caso concreto del oral lo que fuere expresado en esos términos. El producto de este juicio será una sentencia que deberá satisfacer las diferentes expectativas de quienes han participado en ese juicio. Por la trascendencia del término procedimiento que evocaremos a un distinguido jurista, Eduardo Pallares, quien de esta materia decía debe entenderse el procedimiento como un sinónimo de juicio en el que hay fases procesales autónomas que deben de estar limitadas en cuanto al juicio en cuestión, que además llevado esto al siglo XXI encontramos con la referencia hecha de jurista citado que estamos en presencia de trámites o sus sustentaciones rápidas, efectivas, prontas y expeditas.
Derecho familiar

Es obligatorio que cuando hablamos de los principios básicos de esta materia oral procesal familiar, debamos colacionar primero el concepto de derecho familiar, en este caso la consignada en el compendio de términos de derecho civil debida a la inspiración de quien esto escribe lo define como un conjunto de normas jurídicas, reguladoras de la vida entre los miembros de una familia, sus relaciones internas y personales, así como las externas y lo que haya respecto a la sociedad, así como otras familias y el propio Estado. En este concepto hay que insistir en algo fundamental, si bien la tradición y en el pasado -y sobre todo en el remoto- hablando del “paterfamilias” del derecho romano tenía un poder absoluto sobre su familia y quienes la integraban, la devolución de esta materia nos ha llevado en el siglo XXI a algo fundamental para la familia, las relaciones que se dan entre cónyuges, los requisitos para casarse, los impedimentos, los deberes y derechos entre los cónyuges, no pueden dejarse en su cumplimiento al arbitrio de quienes integran ese matrimonio -si fuera el caso- o concubinato, o una relación de adopción e incluso frente a un divorcio porque la ley, lo jurídico, la supremacía del derecho familiar, que es de orden público e interés social, prevalecerá sobre la intención, la autonomía de la voluntad de quienes forman una familia, porque hay un interés superior de cada uno de ellos, no solamente de los menores, así como de la mujer, del hombre, de los miembros de la tercera edad, insistimos es primordial, de acuerdo al concepto citado, que quede claro que las relaciones internas y externas de quienes integran una familia deben de estar regidas por el derecho.

Además, ese conjunto de normas jurídicas que es sustento del derecho familiar engloba todas las Instituciones de las familias que integran o que habitan en la República Mexicana, en esto se debe anexar o agregar, dependiendo del Estado de la República de que se hable, los diferentes aspectos del divorcio, de los alimentos, del estado familiar, el nombre de la mujer soltera, de la viuda, de la divorciada, el concubinato, las diferentes clases de parentesco, la filiación, los hijos, la adopción, la patria potestad, la tutela, la emancipación, la mayoría de edad, el patrimonio familiar y por supuesto todo el derecho sucesorio que en su nuevo enfoque, se le ha definido como derecho familiar patrimonial.
Orden público e interés social

En el concepto de derecho familiar mencionado se pone especial énfasis en que es diferente la relación jurídica entre los miembros de una familia, verbigracia cónyuges, divorciados o solteros a la que se da entre quienes celebran un contrato de compraventa y en su momento se exige el pago de esos abonos, y hay quienes, por ignorancia fundamentalmente, han pretendido equiparar esa cuestión jurídica mercantil del cobro de una letra de cambio o una pensión alimenticia; situación totalmente alejada de la realidad jurídica en primer lugar fáctica familiar y social de México, porque incluso, como recientemente lo aprobó la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia la Nación, en el caso específico en el que se emitió una sentencia en contra de un padre que había abandonado su hija, hecho que se perpetró durante 25 años, y al término de esa circunstancia la demanda prosperó y la Corte resolvió que esa persona tenía el deber y la obligación -al haberse acreditado la paternidad de la hija- de darle alimentos por esos aproximadamente 25 años de que la había dejado abandonada.
Procedimiento oral mixto

Sin perder de vista que estamos en los principios fundamentales del procedimiento oral mixto en derecho familiar, debemos entender que -es como antes dijimos- en México hay tantas familias cuantos actos jurídicos, hechos jurídicos y hechos materiales la originen; por ejemplo, tenemos el matrimonio de personas del mismo sexo, que es diferente al de heterosexuales; lo mismo ocurre con la unión concubinaria que puede ser de personas del mismo o diferente sexo; así como la adopción y las figuras afines al derecho familiar; pero también debemos entender que al ser la naturaleza jurídica del derecho familiar de orden público e interés social, todo lo que se refiera a las familias debe cumplirse por mandato de la ley familiar y no por voluntad personal. Es importante subrayar que ese conjunto de normas jurídicas protegen el interés de que la familia sea mejor y en su momento, el verdadero soporte de la sociedad y del Estado. Es fundamental entender que los valores de la sociedad y el Estado tienen su origen en la familia o en alguna de las clases que hemos enunciado, donde cualquier situación que se dé en la misma -positiva o negativa- repercutirá en la sociedad, por ello afirmamos que lo más trascendente no es el Estado ni el individuo ni siquiera la sociedad, es la familia, ya que sin ésta, las otras instituciones no existen; además debe ratificarse que en la historia de la humanidad la familia apareció, surgió antes que los grupos sociales o el propio Estado, el que hoy en día tiene como sustento aquellas viejas organizaciones.

Se ha insistido que el Estado debe apoyar el desarrollo de la familia, debe haber respecto en el seno familiar, a los diferentes valores vinculados con los hijos, los cónyuges, los concubinos, los adoptados; en una palabra, a los miembros de esa su familia, que si tienen una formación positiva, llevarán esos valores a la calle y respetarán a la sociedad y habrá honradez y lealtad.
Son diferentes el derecho familiar y el derecho civil

Llegando a la esencia de este artículo, donde debemos diferenciar los principios procesales entre el derecho familiar y el derecho civil, tenemos que aceptar en primer lugar que hablando de menores habrá un interés superior de éstos considerando que si bien hay igualdad ante la ley, existen seres humanos que por sus características propias deben ser protegidos de manera especial y a los que nos hemos referido que son los menores de edad, quienes por su fragilidad y vulnerabilidad, requieren mayor protección en la esfera familiar y social, convirtiéndose esa protección en una prioridad. Si bien la sociedad está interesada en la mejor formación de los ciudadanos a partir de las familias, no debemos dejar de lado que los mexicanos y las mexicanas que padecen graves problemas psicológicos, médicos, psiquiátricos desde la infancia deben superarlos, pues si no lo hacen los problemas en su familia serán graves y repercutirán en la sociedad.

Interés superior del menor

Esto nos lleva a aceptar que el interés superior del menor se integra por un catálogo de valores, principios, interpretaciones, acciones y procesos que están encaminados a lograr un desarrollo humano adecuado y una vida digna; además de generar las condiciones materiales que les den a esos menores la posibilidad de vivir en plenitud y alcanzar el máximo bienestar personal, familiar y social. En este caso debe llamarse la atención del Estado por su calidad de proteger y promover el ejercicio de esas funciones, que se complementarán con la participación de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, atendiendo que estamos en presencia de instituciones como la familia, de orden público e interés social. Es importante, en este principio de proyección hacia los niños, que se conozca el contenido de la Convención Internacional de los Derechos de la Niñez, ya que forma parte del derecho familiar internacional y considerar que si los hijos y los padres están en el mismo lugar tendrán una vida mejor y más placentera y conveniente; y que en caso contrario, los problemas serán graves si los niños están en una parte y sus padres en otra. De acuerdo a esa Convención, México está obligado a respetar el derecho de las niñas y los niños y de sus progenitores al entrar y salir de cualquier país, incluido el propio, y solo habrá restricciones atendiendo a las cuestiones de orden público de la ley, la cual protege la seguridad nacional, el orden público, la salud, la moral y los derechos y libertades de otras personas. Pero atendiendo a esta a la Convención citada, debe tener prioridad el interés superior del menor. Respecto la importancia sobre todo de los niños en México, es importante glosar que el contenido de este interés superior es permitir a los niños tener un acceso adecuado a la salud física, así como a la mental, derecho a ser alimentados de forma adecuada y a educación que fomente su desarrollo personal. También es interés superior del menor que viva y conviva en un ambiente de respeto, que se le acepte y se le dé el respeto que merece y que no haya ninguna clase o indicio de violencia familiar.

Desarrollar la personalidad de los menores es muy importante porque eso aumentará su autoestima y se les podrá proteger para que maduren y tomen sus propias decisiones, y erradicar los castigos necesarios que desde cualquier perspectiva siempre son negativos. También es interés superior del menor fomentar la responsabilidad personal y social de ellos y apoyarlos para la toma de sus decisiones, considerando su edad y su madurez desde el punto de vista psicoemocional. También es interés superior del menor que las leyes los protejan adecuadamente, que estas reconozcan sus diferentes derechos y que en su momento se invoquen incluso los tratados internacionales de los que México sea suscriptor y que son derecho positivo vigente en el país para mejor apoyar a esos niños.
Suplencia de la queja

Otro principio importante aplicando el método comparativo al derecho familiar, al derecho civil y al procesal es lo que se denomina la suplencia de la queja, que se enfrenta al principio de estricto derecho.

De acuerdo con la última afirmación, el juzgador está obligado a limitar su actuación en los hechos que se controviertan a él, incluso en si el motivo de conformidad, y se hacen valer en cuanto a concepto de violación o agravios según lo que hayan dichos las partes, el juez debe circunscribirse en la litis que se la hayan planteado, impidiéndole que su propia iniciativa o algún vicio que advierta, fuera más allá de eso. Por eso debemos entender que si bien, sus facultades le permiten una intervención de oficio en asuntos que afecten a la familia, sobre todo a menores, alimentos o violencia familiar, el ejercicio de esas prerrogativas podrá decretar medidas probatorias que preserven la familia y protejan a sus miembros. Además, desde el punto de vista de suplir la deficiencia de quienes han hecho planteamientos jurídicos, lo puedan hacer, es decir, desde el punto de vista del derecho, pero en ninguna circunstancia podrán agregar, implementar, inventar o crear situaciones de hecho que la ley no les permite actuar en ellas.

También el principio de aplicar el estricto derecho en cuestiones de derecho familiar y procesal familiar da al juez la posibilidad de suplir las deficiencias de las partes en derecho con objeto de proteger el interés superior del menor y de la familia, de esta manera el juzgador podrá analizar todas las cuestiones que pudieran afectar a la familia y sobre todo a los menores. Debe entenderse que la suplencia de la queja debe de ser íntegra, es decir, no limitarse a una sola instancia ni a conceptos de violación de agravios, ya que su alcance podrá ir desde el escrito inicial de demanda -en los juicios escritos o en los orales que así se inicien- hasta que se ejecute en las sentencias en las que deben de incluirse omisiones que hubieren en la demanda, la insuficiencia de conceptos de violación y agravios; recabar de manera oficiosa las pruebas para que se pueda lograr el bienestar del menor, de los incapaces, y que esto no afecte la esfera jurídica del menor o de un incapaz, por lo que habrá prioridad de esta naturaleza jurídica del derecho familiar; así es evidente que el principio de estricto derecho choca con el de la suplencia de la queja.

Nota: Tengo el privilegio de comunicar a los distinguidos lectores que me honran leyendo estas líneas y a los leales televidentes del programa Derecho Familiar -que se transmite en el Canal Judicial- que habiendo celebrado un convenio con el órgano citado y con el presidente del Colegio de Profesores de Derecho Civil de la Facultad de Derecho de la UNAM, Ángel Gilberto Adame López, usted podrá acceder a los 260 programas que he realizado en el transcurso de casi siete años de duración del programa mencionado, con el siguiente vinculo digital www.youtube.com/my_videos?o=U.