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Derecho familiar | Julián Güitrón Fuentevilla

  • Derecho Familiar / Julián Güitrón Fuentevilla

¿Es la alienación parental una enfermedad mental o un capricho jurídico de los diputados locales de la Ciudad de México?

Introducción

La trascendencia de la alienación parental en el Derecho Familiar mexicano e internacional es tan importante, que hemos decidido escribir este artículo para beneficio de quienes como docentes, investigadores, padres o madres de familia, administradores de justicia, legisladores y el público en general, sepan y conozcan los diferentes significados y enfoques, que por un lado le da a la misma la Medicina y por otra el Derecho.

¿Es o no una enfermedad mental?

Se cuestiona si es o no una enfermedad mental, si se caracteriza por tener un síndrome, entendiendo éste como el conjunto de signos de una enfermedad que en este caso se aplicaría a la alienación parental o si a pesar de que la Organización Mundial de la Salud y diversas de psiquiatras nacionales e internacionales, niegan categóricamente ese calificativo, en México, concretamente la VI Legislatura de la Asamblea Legislativa del viejo Distrito Federal, hoy Ciudad de México, ha modificado el Código Civil local para ordenar en el Artículo 323 Ter, Septimus que sea o no enfermedad, sí se tipifica como violencia familiar y frente a esto debemos como un imperativo categórico, aceptar que la ley ordena y no discute y que si el legislador ha determinado que la alienación parental es violencia familiar, se tiene que aceptar como tal, con sus efectos y consecuencias para los padres o madres alienadores o cualesquier miembro de la familia. Esto es importante porque vamos a dejar de lado la especulación médica y científica, para concentrarnos en el iusimperium, en el mandato de la ley que al respecto ha determinado en el numeral citado, lo siguiente:

“Artículo 323 Sptimus.- Comete violencia familiar el integrante de la familia que transforma la conciencia de un menor con el objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con uno de sus progenitores.

La conducta descrita en el párrafo anterior, se denomina alienación parental cuando es realizada por uno de los padres; quien acreditada dicha conducta, será suspendido en el ejercicio de la patria potestad del menor y, en consecuencia, del régimen de visitas y convivencias que, en  su caso, tenga decretado. Asimismo, en caso de que el padre alienador tenga la guarda y custodia del niño, ésta pasará de inmediato al otro progenitor, si se trata de un caso de alienación leve o moderada.

En el supuesto de que el menor presente un grado de alienación parental severo, en ningún caso, permanecerá bajo el cuidado del progenitor alienador o de la familia de éste, se suspenderá todo contacto con el padre alienador y el menor será sometido al tratamiento que indique el especialista que haya diagnosticado dicho trastorno.

A fin de asegurar el bienestar del menor, y en caso de que, por su edad, resulte imposible que viva con el otro progenitor, el departamento de psicología del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, evaluando a los parientes más cercanos del niño, determinará qué persona quedará encargada de su cuidado; mientras recibe el tratamiento respectivo que haga posible la convivencia con el progenitor no alienador.

El tratamiento para el niño alienado será llevado a cabo en el Departamento de Alienación Parental del Servicio Médico Forense del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal”.

Análisis de la alienación parental según la norma jurídica citada

“Comete violencia familiar el integrante de la familia que transforma la conciencia de un menor con el objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con uno de sus progenitores.” El legislador no define qué es la violencia familiar y simplemente la equipara a la alienación parental, lo que es un error. Ubica en la violencia familiar y su comisión a cualquier miembro de la familia que al realizar esta conducta altere o cambie la manera de pensar de un menor, en este caso podría ser hasta antes de cumplir 18 años, para que éste no pueda vivir en armonía o lo que sería normal en una relación de parentesco y que destruya sus relaciones familiares con el padre o la madre.

¿En qué consiste la alienación parental?

“La conducta descrita en el párrafo anterior, se denomina alienación parental cuando es realizada por uno de los padres, quien, acreditada dicha conducta, será suspendido en el ejercicio de la patria potestad del menor y, en consecuencia, del régimen de visitas y convivencias que, en su caso, tenga decretado. Asimismo, en caso de que el padre alienador tenga la guarda y custodia del niño, ésta pasará de inmediato al otro progenitor, si se trata de un caso de alienación leve o moderada.” El legislador persiste en el error de hablar de la alienación parental sin especificar en qué consiste y en este segundo párrafo cambia la hipótesis de cualquier miembro de la familia y la proyecta a que la conducta equivocada la realice el padre o la madre y sin más razones, la convierte en causa de suspensión del ejercicio de la patria potestad del menor y si el conflicto derivara de un divorcio o de haberse decretado un régimen de visitas y convivencias en determinadas circunstancias, el mismo será suspendido. Y de ahí paladinamente el legislador ya califica al padre y deja de lado a la madre, como alienador y que si en su caso él tuviera la guarda y custodia como parte del ejercicio de la patria potestad, por mandato de la ley la misma debe trasmitirse al otro y aquí nuevamente el legislador se equivoca, porque aunque no ha determinado todas las características de la alienación, ahora ya la califica de leve o moderada sin haber determinado cuál es la grave.

¿Qué significa alienación parental severa?

“En el supuesto de que el menor presente un grado de alienación parental severo, en ningún caso, permanecerá bajo el cuidado del progenitor alienador o de la familia de éste, se suspenderá todo contacto con el padre alienador y el menor será sometido al tratamiento que indique el especialista que haya diagnosticado dicho trastorno.”El legislador se equivoca nuevamente porque no ha especificado cuáles son las características de “un grado de alienación parental severo” y sin más, determina que el padre alienador o cualquier miembro de su familia que se tipifique en esa conducta no podrá tener vínculos de ninguna especie con el menor y ahora el hacedor de la ley, acude a un especialista que no nos ha dicho en qué, que en su momento fue capaz de diagnosticar, sin aceptar que es enfermedad, que el niño está enajenado y para no comprometerse el legislador lo califica como trastorno.

¿Qué edad debe tener el menor para asegurar su bienestar y que no sea alienado?

“A fin de asegurar el bienestar del menor, y en caso de que, por su edad, resulte imposible que viva con el otro progenitor, el departamento de psicología del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, evaluando a los parientes más cercanos del niño, determinará qué persona quedará encargada de su cuidado; mientras recibe el tratamiento respectivo que haga posible la convivencia con el progenitor no alienador”. En este párrafo, el legislador acumula hipótesis legales absurdas, por ejemplo, no aclara la edad del menor que permita asegurar su bienestar y simplemente dispone que si es imposible que viva con el progenitor no alienador, determina que psicólogos del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, evaluarán sin decir cómo ni en qué consiste este tratamiento, que según la norma permitirá la convivencia con el padre alienado. La mezcla de conceptos y disposiciones de la norma jurídica comentada, se presta a tales confusiones que hace nugatoria la reforma legal, porque no hay soluciones ni siquiera paliativas de la gravedad y las consecuencias irreparables de la alienación parental en los niños.

Comete violencia el integrante que transforma la conciencia de sus familiares con el objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con uno de sus progenitores.

Comete violencia el integrante que transforma la conciencia de sus familiares con el objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con uno de sus progenitores.

¿Es o no una enfermedad mental la alienación parental?

“El tratamiento para el niño alienado será llevado a cabo en el Departamento de Alienación Parental del Servicio Médico Forense del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.” Termina el legislador sus errores en esta materia, aceptando que ante las conductas que la propia ley regula, el niño puede ser calificado de alienado y sin decir si es o no enfermedad, ordena que sea en el Servicio Médico Forense del Tribunal multicitado y en su Departamento de Alienación Parental, donde se le cure y se le someta a las terapias que los psicólogos, que no son médicos, determinen. Si bien es cierto que la Organización Mundial de la Salud ha rechazado que la alienación parental sea una enfermedad, la norma que estamos comentando, mezcla y confunde a tal extremo este problema que no hay soluciones adecuadas, permanentes y oportunas que prevengan el deterioro de la mente y la autoestima del menor y tampoco señala alternativas para que las familias mexicanas en su caso, dejen de padecer este flagelo que sea o no enfermedad, es grave para quienes pasiva o activamente participan en la alienación parental.

Clases de violencia familiar

Más allá de la materialidad de esta conducta, la violencia familiar más grave, es la alienación parental, descrita anteriormente, y que junto con la psicoemocional y la económica, se han convertido en la más grave amenaza y peligro contra los seres más desprotegidos de la familia que son los menores, sin que hasta la fecha se hayan dictado las medidas preventivas y curativas en su caso, para impedir o para atenuar esta problemática que victimiza a millones de los 39 que hay en México de niñas, niños y adolescentes. La violencia familiar somete al núcleo familiar a presiones, que en muchas ocasiones, sin llegar a la agresión física o sexual, matan de hambre a la familia o la tienen en una constante amenaza que afecta su mente, sus emociones y en ocasiones su conducta, la tiene sometida a un estrés negativo permanente, que le impide sentir, pensar o actuar dentro de una familia de manera normal. Por la trascendencia de la violencia familiar y la que se equipara a la alienación parental, vamos a comentar enseguida de manera general para el mejor conocimiento de nuestros distinguidos lectores, las diferentes clases de violencia familiar, reguladas en el Código Civil de la Ciudad de México.

¿Cómo la regula el Código Civil para el Distrito Federal?

El Código Civil para el Distrito Federal, de los artículos 323 Ter al Septimus, según la reforma del ocho de mayo del presente año, se refiere a que la violencia surge en el caso de matrimonio, de concubinato, por parentesco consanguíneo en línea recta o colateral o por afinidad hasta el cuarto grado y también por adopción, conocido como parentesco civil. Este ordenamiento habla de la física, la psicoemocional, la económica y la sexual y ordena evitar las conductas que generen esa violencia familiar.

¿Cómo se definen las diferentes clases de violencia familliar en el Código Civil para el Dsitrito Federal?

Por la trascendencia de la materia y sobretodo, para que quienes me honran leyendo estas líneas, tengan una explicación lisa y llana de esta grave epidemia familiar, transcribiremos a continuación, el texto del Artículo 323 quáter, del cuerpo normativo mencionado, que dispone lo siguiente: “La violencia familiar es aquel acto u omisión intencional dirigido a dominar, someter, controlar o agredir física, verbal, psicoemocional o sexualmente a cualquier integrante de la familia dentro o fuera del domicilio familiar, y que tiene por efecto causar daño, y que puede ser cualquiera de las siguientes clases:

1.- Violencia física: a todo acto intencional en el que se utilice alguna parte del cuerpo, algún objeto, arma o sustancia para sujetar, inmovilizar o causar daño a la integridad física del otro;

II.- Violencia psicoemocional: a todo acto u omisión consistente en prohibiciones, coacciones, condicionamientos, intimidaciones, insultos, amenazas, celotipia, desdén, abandono o actitudes devaluatorias, que provoquen en quien las recibe alteración auto cognitiva y auto valorativa que integran su autoestima o alteraciones en alguna esfera o área de la estructura psíquica de esa persona;

III. Violencia económica: a los actos que implican control de los ingresos, el apoderamiento de los bienes propiedad de la otra parte, la retención, menoscabo, destrucción o desaparición de objetos, documentos personales, bienes, valores, derechos o recursos económicos de la pareja o de un integrante de la familia. Así como el incumplimiento de las obligaciones alimentarias por parte de la persona que de conformidad con lo dispuesto en éste Código tiene obligación de cubrirlas, y

IV. Violencia sexual: a los actos u omisiones y cuyas formas de expresión pueden ser: inducir a la realización de prácticas sexuales no deseadas o que generen dolor, practicar la celotipia para el control, manipulación o dominio de la pareja y que generen un daño.

No se justifica en ningún caso como forma de educación o formación el ejercicio de la violencia hacia las niñas y niños.

Para efectos de este artículo, se entiende por integrante de la familia a la persona que se encuentre unida a otra por una relación de matrimonio, concubinato, o por un lazo de parentesco consanguíneo, en línea recta ascendente o descendente sin limitación de grado, colateral o afín hasta el cuarto grado, así como de parentesco civil”.

Conclusiones

PRIMERA.- La palabra alienar deriva del latín alienare, alienus, que es ajeno. También volver loco; provocar efectos de alienación; alienígeno o alienígena que significa extranjero, extraño o extraterrestre.

SEGUNDA.- En Derecho Familiar, a los hijos objeto de alienación, se les lava el cerebro para llegar a odiar profundamente al padre o la madre, según sea el caso. Es una tortura. Es un abuso brutal, emocional y físico, que acaba con la familia y con los miembros víctimas de ésta. La alienación parental es un proceso mediante el cual, el padre o la madre van sumando acciones que destruyen los vínculos afectivos entre padres, madres e hijos. Los hijos no son armas, no deben ser utilizados ni destruidos. Ningún hijo debe ser tratado como traidor, simplemente por amar a ambos progenitores.

TERCERA. La alienación es el proceso mediante el cual el individuo o una colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria, con lo que debía esperarse de su condición de hijo. Médicamente: Trastorno intelectual, temporal o accidental y permanente, cuando al hijo se le manipula el cerebro negativamente en contra del padre o la madre. Psicológico: Estado mental caracterizado por una pérdida del sentimiento de la propia identidad del hijo, del padre o la madre, respecto a la familia. Parental: Adjetivo perteneciente o relativo al padre, a la madre o a los parientes consanguíneos colaterales y por afinidad.

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