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Derechos Humanos, agenda y visión

  • Yolanda de la Torre Valdés

Yolanda de la Torre V.

México es un país grande en múltiples sentidos, empezamos por supuesto por el territorial y sus un millón, 964 mil 375 kilómetros cuadrados, pasando por ser una de las 13 economías más grandes del mundo, líderes en materia de crecimiento económico de América Latina y destacados entre las economías emergentes a nivel mundial, pero si algo hace especialmente grande a nuestro país, es nuestra gente, el capital humano que lo mismo nos da calidez, que productividad, competitividad y toda clase de retos, todos de una forma u otra vinculados a nuestra esencia como personas y los derechos que debemos respetar y hacer respetar.

En los meses e incluso años recientes, el tema del respeto a los Derechos Humanos en México, tanto visto a nivel interno, como en el contexto externo, ha sido motivo de importantes señalamientos que nos ponen frente a la oportunidad de replantearnos y crecer en la materia.

Debemos tener presente que en México comenzamos a contar con una Comisión Nacional de Derechos Humanos y sus respectivas pares a nivel estatal, apenas en 1990, previamente a ello, curiosamente el único organismo que se avocaba a la defensa de algún tipo de Derecho Humano, había sido la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

El problema que las Comisiones de Derechos Humanos han enfrentado con mayor regularidad en nuestro país, es que se han enfocado principalmente a aspectos judiciales, algo en buena medida motivado por los largos años en que diferentes familias en nuestro país debieron enfrentar detenciones arbitrarias de muchos de sus miembros. Por supuesto es un tema que demanda prioridad, aunque la que ha recibido ha sido tal que se ha caído en el exceso de las malas interpretaciones, lo que ha llevado a que muchos criminales de alta peligrosidad se hagan algún daño y lo reclamen como forma de tortura, lo que en no pocas ocasiones ha derivado en liberaciones injustas, mientras que los Derechos Humanos de otras personas quedan en la total indefensión, los de las víctimas.

Es importante mencionar que en torno a ello ha surgido una suerte de subespecialidad entre abogados que es la de invocar el respeto a los Derechos Humanos de sus clientes, algo que ha rayado en el más lamentable negocio al no haber límite en el pago de indemnizaciones por tortura, mientras que en el caso de secuestros, las restituciones patrimoniales no llegan al millón de pesos. Mientras eso ocurre, la reclamación de indemnizaciones por tortura, no tiene límite monetario, lo que vuelve a ese tipo de defensa una especie de auténtico botín para abogados sin escrúpulos.

El problema es que mientras se da esa temática en materia de Derechos Humanos en nuestro país, hay una casi interminable lista de éstos a los que las personas no tienen acceso o no son respetados y hacia los que no se dirige la atención en los despachos de abogados.

Se trata de los Derechos Humanos como los que deberían gozar las  personas con discapacidad o los que debe gozar la infancia para lograr un sano crecimiento y estar en condiciones de ser beneficiario y parte del desarrollo de nuestro país a futuro. Tiene que ver con el derecho a estudiar, a contar con servicios médicos de calidad, a tener un salario con el que se pueda alcanzar una vida digna.

Son muchos los tipos de Derechos Humanos que no están siendo mínimamente respetados en nuestro país, en buena medida por no ser botín de despachos legales. Es mucho lo que debemos trabajar en la materia y así fomentar un crecimiento con cordialidad y convivencia armónica.
* Senadora de la República

yolandadelatorre@senado.gob.mx

@yoladelatorre