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Derechos Humanos laborales/ Así es el Derecho / Magistrado Élfego Bautista Pardo

  • Élfego Bautista

Ya me he referido a los derechos humanos, tanto como atributos inherentes a la naturaleza humana e instrumentos necesarios para la protección y reivindicación de su dignidad, así como pilares indispensables en la construcción de un Estado Democrático de Derecho.

He hecho alusión a su clasificación según su evolución histórica, apareciendo con la modernidad a través de las revoluciones burguesas y los derechos civiles y políticos, para robustecerse con la inclusión de derechos sociales en las Constituciones de principios del siglo XX, y los derechos de solidaridad, como la paz, el desarrollo, la libre determinación de los pueblos y aquellos que surgen en la época de la posguerra a mediados del siglo pasado.

En esta ocasión abundaré en una parte fundamental de los derechos sociales, los derechos humanos laborales, que pueden ser identificados como las condiciones de vida indispensables y mínimas que garantizan la libertad e igualdad de los trabajadores, y que podemos agrupar en derechos de estabilidad en el empleo, salario digno, condiciones laborales satisfactorias, libertad sindical, contratación colectiva, huelga, protección al trabajo de los menores de edad y derechos de igualdad de género, así como los que tienen que ver con la irrenunciabilidad de derechos adquiridos y la justicia social.

En México se contienen en el artículo 123 de nuestra ley suprema y se contemplan diversos derechos de esta índole, como una jornada laboral máxima de ocho horas diurnas y siete en caso de trabajo nocturno; la edad mínima de quince años para laborar; el derecho a un día de descanso por cada seis de trabajo; la prohibición de que las mujeres embarazadas realicen trabajos que exijan un esfuerzo peligroso; la incapacidad por maternidad y los descansos por lactancia, entre otros.

Además del derecho a un salario remunerador, debe observarse el principio de trabajo igual-salario igual; el derecho a utilidades; higiene y seguridad en las empresas; el derecho a la capacitación o adiestramiento; a la indemnización por accidentes y enfermedades de trabajo así como por despido; derecho a los seguros de invalidez, de vejez, de vida, de cesación involuntaria del trabajo, de enfermedades y accidentes; así como servicios de guardería junto con el reconocimiento de sindicatos y asociaciones profesionales.

Los derechos humanos laborales se encuentran contenidos en diversos instrumentos internacionales como el Pacto Internacional de los Derechos Económicos Sociales y Culturales, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Carta Americana de Garantías Sociales, así como en 76 convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que han sido ratificados por nuestro país.

Dicha OIT que surgió en 1919 como parte del Tratado de Versalles, el cual pone fin a la Primera Guerra Mundial, con la idea de que la justicia social es esencial para alcanzar la paz universal y permanente, lo que sería imposible con la existencia de condiciones de trabajo que entrañaran injusticia, miseria y privaciones para gran número de seres humanos; es parte esencial de la Organización de las Naciones Unidas y es el principal organismo internacional encargado de velar por los derechos de los trabajadores, cuenta con 186 países miembros y el nuestro lo es desde el 12 de septiembre de 1931.

En cuanto a las autoridades competentes para hacer valer los derechos humanos laborales, en nuestro país contamos con las Juntas y Tribunales de Conciliación y Arbitraje, tanto locales como federales, así como con Juzgados y Tribunales Federales en materia de trabajo. A nivel internacional, es posible acudir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual es competente para conocer violaciones a instrumentos internacionales en materia de derechos humanos y tiene facultades para interpretar los convenios de la OIT, aunque no así para declarar a un Estado culpable de incumplirlos.

Es importante considerar que si todos los hombres nacemos libres e iguales en dignidad y derechos, contando con razón y conciencia, debiendo comportarnos fraternamente los unos con los otros, entonces es necesario procurar, desde nuestra trinchera, la mejor condición de vida posible para todos, ya sea como empleados o como empleadores, respetando cada uno de los derechos humanos laborales que nos permitan la consecución de la justicia social indispensable para el desarrollo de nuestra comunidad.
Así es el derecho.