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Desastre ideológico

  • Jorge Schiaffino

  • Jorge Schiaffino

Las izquierdas vuelven a enfrentar un escenario difícil provocado por sus constantes hierros, cambios de discurso, controversias, autodescalificaciones y ante la urgente necesidad de ir ganando espacios previos a las elecciones de 2017 y 2018.

Disueltos y enfrentados, Morena y PRD son ahora protagonistas de una lucha que podríamos denominar de supervivencia y por sí fuera poco, enfrentados con el Jefe de Gobierno por el proyecto de Constitución Política de la Ciudad de México.

Unos como es ya costumbre, saboteando y descalificando la institucionalidad y a sus interlocutores designados por las Cámaras del Congreso, por el jefe de Gobierno y el Presidente de la República.

Otros divagando por los conceptos y los contenidos del proyecto entregado el día 15 de septiembre, alejándose de las necesidades ciudadanas mientras tratan de explicar sus fundamentos que son poco claros y que obedecen más a una visión de Estado de Bienestar que a una estructura jurídica, moderna definida, ordenada, que en la realidad pueda ser entendida por el ciudadano y que, al momento de interpretar la ley, no genere contradicción y por consecuencia débil certeza a la sociedad.

Perdidos bajo conceptos simbólicos, olvidan que nuestra sociedad requiere claridad, contundencia, firmeza en la redacción de la Constitución, darle el rango y la jerarquía que se merece y no solo plasmar postulados como sí lo que se redacta por sí mismo fuera a garantizar los derechos de los ciudadanos de esta gran metrópoli.

Cuidadosos o temerosos de perder el Gobierno, ahora sí después de 20 años de gobernar la ciudad a su antojo, sin transparencia, sin contrapesos y sin entregar buenas cuentas, tienen ahora la gran idea democratizadora del Parlamento Abierto y de generar en todas las áreas del Ejecutivo, Legislativo y judicial, elementos ciudadanos que vigilen el desempeño de los futuros gobernantes, incluyendo jueces y magistrados.

Desde 1997 los Jefes de Gobierno, se encargaron de trasladar decisiones políticas, administrativas, hacendarías y financieras todo para manejo del Gobierno central, hoy las izquierdas en un limbo político parecen recurrir a la democracia como un medio que les permita coexistir con otras izquierdas y mantener su presencia territorial por más atomizada que está resultando esta lucha.

Bajo este contexto, y cuando aún no comienzan los debates sobre el texto de la Constitución, sus estrategias no están dando espacio para abordar el análisis y discusión de la propuesta de Mancera. Ellos están buscando la forma de dejar una huella ideológica que no poseen, que no han trabajado y que tristemente solo nos habla de una izquierda que sin gobierno, es una piltrafa política y también de un gobierno inconsistente, sin ideología ni programa político de mediano y largo plazo. Observamos una izquierda de tutti frutti, por cierto, con liderazgos insolventes y cuestionados por sus propios correligionarios.

Veremos pronto el resultado de un desastre ideológico y la pugna que apenas comienza. Las izquierdas nuevamente quedarán a deber por su pobreza al momento de debatir y de proponer. Será una oportunidad que no volverán a tener. Y de la extrema derecha hablaremos en cuanto empiecen las deliberaciones para saber si siguen insistiendo en causas del pasado y en busca del poder simplemente por el poder, mismo con el que gobernaron la docena trágica, con la gran voracidad con la que dilapidaron los recursos del petróleo con una producción muy superior a la actual y con un precio del barril a mas de 120 dólares.

¿Dónde están esos recursos?

Al tiempo
Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx