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Desde el sexto sol

  • Desde el sexto sol: Rocío Sesma Verde

El 2016 avanza hacia su cierre y la mejor noticia mundial, seria, hasta el momento, que el agujero de ozono de la Antártida disminuyó su tamaño, de acuerdo a la última medición de septiembre y la reducción es de cinco millones de kilómetros cuadrados respecto a 2009.

Es noviembre y en México, celebramos la tradición única y excepcional de festejar a nuestros muertos, a los seres queridos que han partido en cuya lista figuran familiares, amigos y hasta nuestras mascotas entrañables, la muerte se pasea con cara de catrina y hay fiesta y agasajo.

Nuestra emblemática tradición de muertos está llena de color y amor porque festejamos su vida cuando estuvieron con nosotros, pero la vida más firme y segura que nos obsequia este año, es que el principal peligro para la vida y que ya ha provocado la extinción de especies, está cediendo.

La NOOA, Administración Nacional Oceánica y Atmosférica nos r que el agujero de ozono llegó a tener una dimensión de tres veces el tamaño de Estados Unidos, el peor espanto que la Tierra tuvo y que ha cambiado el clima en el planeta.

Detectado por primera vez en 1985, el agujero de ozono en la Antártida se forma en el hemisferio sur al final del invierno, entre agosto y septiembre, cuando los rayos del Sol vuelven después de meses de noches polares.

La luz solar inicia reacciones catalíticas que producen formas químicamente activas de cloro y bromo que se concentran sobre el polo Sur durante el invierno, y que destruyen rápidamente las moléculas de ozono.

Septiembre es su mes de plenitud y avistamiento y su disminución significa que ha entrado en una fase de control para que permanezca la vida y nosotros continuemos en fiestas y celebraciones sin el peligro de destrucción que ha simbolizado. Mide actualmente 23 millones de kilómetros cuadrados.

@RocíoSesma