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Desde el sexto sol

  • Desde el sexto sol: Rocío Sesma Verde

La dispersión territorial de las personas, a quiénes hoy se les llama inmigrantes y se les ataca, no solo es una condición inherente a la vida, es parte de la evolución de nosotros como especie, pues el hombre logró intercambiar su ADN, frutos, hortalizas, medicinas y la cultura, así como enseñar a otros nuevas formas de cultivo y alimentación, gracias a su recorrido.

Todas las civilizaciones antiguas vivieron la migración y también pudieron comunicar los hechos históricos gracias a las personas que se trasladaban a otros lugares y daban fe de muchos hechos.

El Éxodo o Huida de Egipto, por parte del pueblo judío y su estancia de 40 años de vida en el desierto del Sinaí hasta su establecimiento en Canaán o la huida o traslado de Mahoma desde La Meca a Medina, proceso conocido como la Hégira, también se clasifica como migración.

Pero una cosa es la migración y otra la conquista y la dominación. Las historias de muchos países abarcan la conquista hasta su independencia.

La migración ha sido una actividad más noble, muchas veces voluntaria y muchas otras, obligatoria, pero ha contribuido a cambiar la cultura, a enriquecer los idiomas y a crear nuevas ideologías en el arte en general.

Los inmigrantes son grandes partícipes del cambio en las costumbres y nos están enseñando el valor a la adaptación y a la formación de nuevos esquemas económicos, políticos y culturales gracias al esfuerzo y sacrificio de sus vidas y de su participación en la economía de muchos países.

Valorar su vida y sus derechos humanos debe ser el mayor respeto que podemos ofrecerles.

@RocíoSesma