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Desde el sexto sol

  • Desde el sexto sol: Rocío Sesma Verde

El célebre novelista francés Víctor Hugo dijo que la melancolía es la felicidad de estar triste, ya que cuando nos sentimos melancólicos, nuestro estado de ánimo suele asociarse a la tristeza, aunque lo que estamos recordando sean buenos momentos del pasado.

La melancolía sin memoria no es posible y es un sentimiento que nos recuerda que nos falta algo, que estuvo ahí, que era bueno para nosotros, pero que ya no podemos recuperar.

Recordar viajes, momentos, personas o experiencias que nos hacen pensar que, cualquier tiempo pasado fue mejor es un estado perfecto de llenar nuestras vidas con ese cúmulo de vivencias, pero si se convierte en un hábito, entonces, ya somos melancólicos.

Cuando alguien está melancólico, realmente está sufriendo por algo que ya no puede tener.

Es una manera de dolor permitido, es decir, recordamos algo o a alguien que ya no está con nosotros.

Eso nos duele, pero también nos hace pensar que es nuestro, que nos pertenece, aunque solo sea por unos minutos y esté alojado en nuestro banco de recuerdos.

La melancolía es también una manera de no aceptar el presente, de no estar contentos con lo que tenemos ahora, porque cuando nos permitimos viajar con la mente a otros lugares, a otros espacios, a otros tiempos y buscamos una compañía irreal, inconscientemente creemos que es algo que poseemos y que no podemos separarnos de él. Todos hemos tenido que tomar decisiones que han afectado para bien o para mal a otras personas.

Extrañar esas personas, preguntarte repetidamente si él hubiera existiera, qué fue lo que realmente hicimos bien o mal, es el primer paso a la melancolía. Extrañar a alguien, nos debe llevar a tomar decisiones todo terreno e ir en busca de esa persona, o nunca sabremos si hay más oportunidades más allá de la melancolía; también podemos recuperar la vida que dejamos pasar.

@RocíoSesma

soldesoles20@hotmail.com