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Desde el sexto sol

  • Desde el sexto sol: Rocío Sesma Verde

Junio es un mes muy importante para el mundo católico, pues está dedicado a la adoración al Sagrado Corazón de Jesús, amar al corazón de Cristo y por ello, la energía espiritual nos renueva no solo en la fe, sino en la confianza de su protección en nuestras vidas y en nuestras familias.

Junio significa así en el mensaje divino, que Jesús tiene un corazón que nos ama sin medida y que siempre está aquí, entre nosotros, para llenar nuestra vida de fuerza y esperanza.

Eso significa también, que nosotros debemos tener un corazón tan grande como Jesús y hacer lo que a él le gusta más: que amemos todo y a todos en el mundo, sin distingo alguno de raza, religión, credo o ideologías y que cada día, realicemos una obra de amor, ayudar de alguna manera a alguien, según nuestras propias circunstancias.

Amar por encima de toda condición y perdonar es la manera más hermosa y ejemplar de caminar la vida, teniendo un corazón gustoso de dar sin cansarse y siempre perseguir en bien común para los demás.

Quien ama, jamás alentará al odio ni a acciones de violencia que dañan la integridad física o moral de otros, de un grupo o de un país.

Por eso, aunque junio sea el mes de su más grande celebración mundial, el Sagrado Corazón de Jesús nos pide siempre portar, cada día, un corazón justo y noble hacia todos y eso hará que el mundo cambie cada instante, a través de cada uno de nosotros.

Amar y respetar toda vida, la pluralidad, las diversas ideologías y las preferencias de cada uno en el planeta, evitaría el lamento de quienes lloran a sus muertos inocentes por la violencia del odio.

@RocíoSesma

soldesoles20@hotmail.com