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Desde la banca

  • Alejandro Morales

Estimados lectores voy a continuar presentándoles los datos biográficos de los jugadores más relevantes de nuestro futbol americano.

Esta semana toca turno a otro de los inmortales, como ya les he mencionado en otras ocasiones 19 nombres de brillantes exjugadores fueron inmortalizados en una placa que está en Hall of Fame de la NFL en Canton, Ohio, en el año 2003.

Entre ellos se encuentra Eduardo “Pocho” Herrera FB número 32 de la UNAM 1945-1949, un verdadero inmortal del futbol americano universitario, que se hizo insustituible con los Pumas de la UNAM en la ya lejana década de los cuarenta, quizá de las más emblemáticas.

Su contundente bloqueo permitía grandes avances a sus colegas, a sus colegas de backfield felino; durísimo corredor por el off tackle, siempre ganaba terreno levantando las piernas como inagotables pistones.

Era duro defensivo y un gran líder para sus compañeros en la cancha de juego.

Este gran jugador fue capitán de los Pumas en 1946 y coadyuvó magistralmente en el 24-19 frente a Randolph Field.

Eduardo “Pocho” Herrera reunía todas las características que deben tener los fullbacks, idealmente hablando.

Hace algunos años, nuestro querido “Pocho” partió a la inmortalidad; sin embargo, no hay una reunión o plática de exjugadores donde no se comenten sus brillantes hazañas y sea recordado entre los exjugadores, fraternidades y amigos.

Por lo pronto hasta la vista…