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Desde la banca

  • Alejandro Morales

Estimados lectores, esta semana les voy presentar nuevamente las biografías de dos grandes y destacados exjugadores de nuestro fútbol americano nacional.

Es hora de conocer a dos de las más grandes glorias del Instituto Politécnico Nacional.

Mario Salúm, QB No.32 Burros Blancos del IPN y Poli ESIME.

Comercio 1955-1959.

Deportista versátil, de gran elegancia, pasador y corredor del más alto nivel, así fue Mario Salúm, considerado uno de los más notables mariscales de campo de todos los tiempos de los Burros Blancos y Poli ESIME-Comercio, escuadras con las que alineó de 1954 a 1957 y 1958 en el segundo caso, en ambas dejó huella.

Al lado de otros ases del ovoide, como Miguel Cervantes, José Iñiguez, Teodoro Lozano, Stalin Vacasey, Carlos Yapur etc.

Salúm aportó su calidad para hacer de los colores guinda y blanco símbolos de victoria.

Una de las máximas actuaciones de Mario Salúm corresponden al clásico de 1957, cuando desde su posición defensiva de safety, interceptó un pase en sus diagonales e inició veloz escapada de más de 100 yardas, en medio de la locura en las tribunas.

Cabe señalar que esa jugada fue una de tantas que lo inmortalizó.

Raúl Mateos No.79 tacle Poli Blanco 1960-1964.

De los tackles más distinguidos que militaron con los Cheyennes del Poli Blanco en su época de máxima gloria, el nombre de Raúl Mateos siempre aflora al instante.

Su bloqueo arrollador y su rudeza en la tackleada le permitieron a Mateos ser el titular de tan importante posición, que exigía constancia y sacrificios ilimitados a quienes verdaderamente anhelaban defender con orgullo el               jersey albo.

El adiós de Raúl Mateos, en 1963, se produjo en medio de un cúmulo de satisfacciones y éxitos, entre los más significativos: el campeonato alcanzado a la par con el Poli Guinda y la derrota a los Pumas.

Por lo pronto… Hasta la vista