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Desde la banca | Alejandro Morales Troncoso

  • Alejandro Morales

Estimados lectores, esta semana dos de los más grandes jugadores de futbol americano adornan nuestra columna… ¡¡ dos verdaderos inmortales!!

Eduardo “Pocho” Herrera, No.32, FB 1945-1949 UNAM, un inmortal del futbol americano universitario, que se hizo insustituible con los Pumas en la década de los cuarenta.

Su contundente bloqueo permitía grandes avances a sus colegas del backfield felino; durísimo corredor por el off tackle, siempre ganaba terreno levantando las piernas como inagotables pistones. Era duro defensivo y un gran líder para sus compañeros en la cancha de juego.

Este gran jugador fue capitán de los Pumas en 1946, frente al Randolph Field.

Eduardo “Pocho” Herrera, reunía todas las características que deben tener los fullbacks, idealmente hablando.

Alberto “Chivo” Córdova, No.45, HB 1945-1949 UNAM, astucia en sus intervenciones y categoría en su presencia, eran entre otras, las facultades a raudales que lo hicieron un jugador de leyenda, capaz de efectuar, en cualquier momento, una carrera de 100 yardas o de nulificar, desde su posición de safety, el juego aéreo de sus adversarios.

Brincaba con suma facilidad y por ellos se ganó el mote que lo hizo famoso. Su fortaleza y enormes aptitudes en el emparrillado imponían respeto.

A los 16 años ya jugaba en liga mayor, fue miembro de los equipos: Ferrocarriles, Universidad Obrera y Pumas de la UNAM, cuando, por supuesto, no existía la elegibilidad.

Una de las más significativas hazañas de este inmortal del futbol americano de nuestro país, la escribió el 20 de diciembre de 1947, cuando anotó el touchdown que le dio el triunfo al escuadrón nacional frente al Randolph Field.

Tras poner fin a su brillante carrera de jugador, el “Chivo” Córdova fue entrenador de los equipos Leyes y Comercio de la UNAM. Del primero también lo fue en liga mayor, a finales de los años cincuenta y comienzo de los sesenta.

Posteriormente, fue el alma del futbol americano en Toluca, específicamente de los Potros Salvajes de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Alberto “Chivo” Córdova, murió en 1977, pero su imagen de ídolo y símbolo universitario se mantienen perpetuas.

Por lo pronto… Hasta la vista.