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Desde la Banca / Alejandro Morales Troncoso

  • Alejandro Morales

Hoy a las 10:00 am en el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria se juega un verdadero clásico entre los Burros Blancos del IPN y los Pumas de la UNAM, queridos lectores quiero que ustedes sepan que el día 17 de octubre de 1963 sostienen su primer encuentro contra el que sería su acérrimo rival deportivo por siempre, el equipo de la Universidad Nacional Autónoma de México, en este encuentro el primer clásico de la historia de estas dos instituciones, los Burros Blancos vencen a los felinos con un cerrado marcador de 6-0. Esta única anotación cayó cuando Manuel “Manny” Uruchurtu, completó un pase de su hermano Roberto “Shorty” Uruchurtu, y se descolgó a las diagonales de sus adversarios. El entrenador en jefe de la escuadra era un viejo lobo de mar, Salvador “Sapo” Mendiola, quién jugó de tackle de 1928 a 1935 con el equipo del Venustiano Carranza.

En mi concepto, el mejor clásico que he visto en mi larga vida dentro del futbol americano que, por cierto, ganó el IPN, es sin duda el que se escenificó el día de la inauguración de la casa del FBA en México, el Estadio Olímpico de CU.

El 29 de noviembre de 1952, fecha en que como les comenté se inauguró el Estadio de la Cuidad Universitaria, esté lucía pletórico desde las 10:00 de la mañana, la barda circundante, el pebetero, los palcos, pasillos y escaleras estaban rebosantes de aficionados y muchos otros más que estaban afuera, ya que no pudieron acceder.

Los Burros Blancos iban por la venganza, y tenían con que hacerlo, pues traían en sus filas a los llamados “Tres Mosqueteros” Trapero, Medina y Tapía, que con Carlos Amezcua integraba un backfield de primer nivel, la línea poderosa, grande y fuerte integrada por el “Lingote” Rivera, Antonio Azcué, “Cacaro” Mendíola y César Luque le daban prestancia al ataque del Guinda y Blanco.

Por su parte, los Pumas del Pedregal reunían calidad y clase, y el juego se tornó de “toma y daca” y cuando todo indicaba que el Instituto Politécnico Nacional tomaría venganza de aquel 43-0 y el marcador registraba 19-14 favorable a los de Santo Tomas, sucedió lo inexplicable y anecdótico… Un joven QB de los Pumas, Gustavo “Pato” Patiño, tenía escasos minutos para lograr el triunfo final y mandó la jugada 3-0 pase pantalla al FB, que en ese momento era Juanito Romero, quien portaba el número 30, tras un perfecto engaño y haciendo gala de velocidad, efusividad y clase, siguió los excelentes bloqueos del “Desalmado” García, Delmiro Bernal, Mauricio Arriaga, y “Cocodrilo” Lara, arribando a las diagonales albiguindas convirtiendo una inminente derrota en un triunfo para los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México con un marcador final de 20-19.

Hoy les toca apoyar a los jugadores con ¡¡Huelums y Goyas!!… que gane el equipo que luche con más ahínco fuerza y pasión…

Por lo pronto… Hasta la vista.