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Desde los Tendido de la Plaza México

  • Desde los Tendidos de la Plaza México / Guadalupe Vergara

  • Guadalupe Vergara
  • Sebastián Castella, triunfal tarde, se fue en hombros por la puerta grande

La corrida 12 de la Temporada Grande inició con el espectáculo del rejoneador potosino Jorge Hernández, que muy elegante, a la usanza portuguesa, en negro y plata realizó efectivo una faena al toro de El Vergel “Centauro” bravo, noble y alegre, que fue coreada por el respetable, haciendo la mejor entrada. Pero lo dicho: la espada no da orejas, las quita y el así el caballero torero marró con el rejón de muerte e indudablemente perdió un trofeo.
Sebastián Castella, un gallo donde lo pongan

Salió en hombros después de dos faenas diferentes, pero con el sello de la casa “Jardinero” y “Arbolero” de bonita lámina, serios con trapío que fueron a los caballos y tuvieron tela, menos segundo y quinto. Sebastián Castella con oficio, valor, cabeza y sentimiento salió en hombros con dos orejas cortadas al cuarto de la tarde, que bien pudieron ser más. Desde el capote con “Jardinero”, Sebastián desplegó cadencia y quietud por verónicas, luego un quite sublime. Como siempre, sin pestañear, ajustándose toreo con ambas manos muy suave, el de “Los Encinos” salía con la cara arriba, por naturales regresaba en un palmo de terreno per el francés, quien se impuso sereno. Adornos, dosantinas, el de pecho escuchando roncos ¡olés!, como la ovación al doblar el toro que fue aplaudido después de la estocada, descabello y saludando Castella en el tercio. El cuarto “Arbolero”, que tuvo recorrido y clase, al que quitó por chicuelinas para obsequiarnos una faena: Castella sacó lo mejor del toro que fue se fue yendo a menos. Sobrado de clase, toreando de largo, quieto, gozando armonía y recursos con la plaza de cabeza, muy por encima de las cualidades del toro al que despachó de estocada fulminante que puso la México de blanco y el juez concedió las orejas de “Arbolero”, al que dieron arrastre lento. El torero de Beziers dio triunfal vuelta al ruedo ¡y salió en hombros de la plaza más grande del mundo!

OCTAVIO GARCÍA “EL PAYO” SORTEÓ LO MALO DEL ENCIERRO

Pero dejó en claro su sitio con “Pasturero” y “Vaquero”. El queretano es un torero cuajado, con personalidad propia, acompaña con capa y muleta, tiene clase y sin trucos ni alivios busca siempre la perfección y se acopla pero el de “Los Encinos” no se empleo, tres tandas de naturales, sacó lo que había, pinchazo y estocada, aplausos. Deslucido, siempre con la cara arriba, el quinto “Vaquero” no dio para el lucimiento y hubo silencio.

No les pudo a los ¡tres! toros, le regalaron una oreja que tuvo que tirar por el abucheo y tuvo un toro de regalo a pesar que se había estipulado que esta temporada no habría toros de regalo. Este joven torero peruano toda la tarde estuvo abusando del pico de la muleta, torea lejísimos y se descuadra, echa el toro para afuera, topes, enganches, desarmes y dudas, no les pudo. Por la estocada en buen sitio y efectiva algunos despistados pidieron la oreja de “Caporal” su primero y el juez la concedió misma que luego el peruano aventó ante el descontento general. Todos salimos comentando el sitio y triunfal tarde del torero francés Sebastián Castella. Y hasta el sábado con la mano a mano de Enrique Ponce y Zotoluco que se despide de los ruedos.
DESPUÉS IREMOS A LA PETATERA

La plaza de toros La Petatera en Municipio de Villa de Álvarez en Colima, es construida y reconstruida año con año el mes de febrero, a partir de materiales como maderas, petate e ixtle y procesos regionales que tienen más de 150 años de tradición en Colima. Sus antecedentes tienen origen en profunda tradición religiosa, cuando en el siglo XVII a partir de 1658, el pueblo de Colima arruinado por los temblores decide ponerse bajo la protección de San Felipe de Jesús como Santo Patrón, a quien a partir de entonces, consagran cada año a principios de febrero las fiestas religiosas y paganas entre las que destacan las corridas de toros. La Petatera es una obra construida con tecnología indígena, resultado de todas la épocas, ha evolucionado desde los tiempos en que era una empalizada colocada en el centro dela ciudad de Colima, hasta su conversión en un coso con capacidad de albergar cinco mil personas. Mismas localidades que se verán saturadas con los carteles que anunciaron en esta Ciudad de México, que a partir del 14 de febrero con la despedida del rejoneador Rodrigo Santos, acompañado de los Forcados de Mazatlán, a pie el español Miguel Ángel Perera, Octavio García “El Payo” y Luis David Adame con los toros de la Paz. El 21 está puesto el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, y a pie Uriel Moreno “EL Zapata” y Joselito Adame con los toros de Bernaldo de Quirós. Julenny Cortés León, alcaldesa de Villa Álvarez dijo: “estamos orgullosos de poder dar curso a la feria de la Villa, justo este año se cumplen 160 años de darla de manera consecutiva y por tal motivo hemos preparado una serie de eventos, conciertos y bailes además de las tradicionales corridas de toros y unos festivales de aficionados prácticos, que esperamos sean de su agrado y así será dijeron los representantes de la prensa taurina invitados a la presentación de los bien rematados cartelesque auguran llenos hasta las banderas”.
CAMBIANDO DE TEMA

Nos fuimos al arte del rejoneo, el toreo a caballo. El rejoneo es un espectáculo para paladares exigentes, sin embargo, su belleza plástica atrae a toda clase de público, por lo tanto es muy importante que el rejoneador sea un maestro de la equitación y conocedor profundo de la tauromaquia, que sus caballos estén muy bien adiestrados para que esto le permita hacer las suertes con la mayor perfección posible, además de ser herederos de una arte noble y las figuras de un espectáculo están obligados a mantener la elegancia y la pulcritud de sus antecesores, presentándose impecables y finamente ataviados, así como bien cuidados sus caballos y sus arreos. Aunque la brillantez de una faena de rejoneo está supeditada mayormente a las condiciones del toro. Tal como lo vivimos con la estupenda actuación el domingo del caballero torero Jorge Hernández

Nos veremos más tarde… que el cielo los juzgue…