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Desde los tendidos de la plaza México

  • Desde los Tendidos: Guadalupe Vergara y Clic

  • El toro es el rey de la fiesta y sin toro no puede haber fiesta

Con motivo de frio y sus lamentables consecuencias, fueron pocos los aficionados, irreconocibles, a través de bufandas, pasamontañas, sombreros, jorongos capas, chamarras y guantes, que asistieron a la tercera corrida de la Temporada Grande el pasado sábado de acuerdo al programa “Pasión hecha a mano”, de la empresa de Bailleres-Sordo, con el matador Mario Zulaica al frente. Como atractivo especial, además de los tres toreros alternantes dispuestos a consagrarse, estaba el encierro anunciado con bombo y platillos.
GANADERÍA DE JOSÉ  JULIÁN LLAGUNO

Seis toros de impecable e imponente presencia, brillante pelaje, un castaño claro y cinco negros zainos bien armados desde con 530 kilos “Caballero”, hasta el de número 77 con 495 kilos. Unos cromos, pero llegaron parados al tercer tercio de la lidia y pronto aprendieron para que tenían los cuernos. Pocas fiestas se les pudo hacer.
GINÉS MARÍN, SIN TELA DE DÓNDE CORTAR

De reciente alternativa en su natal España, puntero en el escalafón de novilleros con una trayectoria donde destacó su clase, valor y afición, vino, hoy ataviado de blanco y plata a confirmarla de manos de Arturo Saldívar, él en azul cielo y oro. Con “Caballero” negro zaíno de la emblemática ganadería zacatecana, un señor toro que no dio opciones a su matador que desde que se abrió de capa suavemente por verónicas, dejó ver sentimiento y cadencia, un quite por chicuelinas que le fue coreado. Después de la ceremonia que atestiguo Juan Pablo LLaguno, Ginés Marín se fue a los medios antes, unos estatuarios muletazos y el desdén en el tercio; con la mano derecha intentó, pero “Caballero se volvió de plomo”, aún por la izquierda, donde el torero cuajó muletazos que alborotaron al respetable, temple y ritmo, detalles, adornos que logró con recursos pues el toro no embestía dejando una estocada efectiva. Ginés saludo en el tercio y dio vuelta al ruedo. Con su segundo se lució con el capote con un toro que mostró bravura y recorrido, vimos unas verónicas espléndidas al de José Julián LLaguno, que era un vendaval, distancia que fue acortando y Marín, más quieto que un poste remató pegado a tablas con una revolera. Un toro que de salida quiso brincar las tablas. Después de la puya el espada hispano se echó el capote a la espalda pasándoselo a milímetros de la taleguilla el público aplaudió y coreó impactado y ahí se acabó el encanto pues de muleta el toro no dio la mínima oportunidad de una tanda.
ARTURO SALDÍVAR UN TORERO CON IDEAS CLARAS

Sabe donde pisa, con valor sereno y entrega total como quedo claro desde su primero de la fría tarde, al que recibió con larga cambiada de rodillas , unas verónicas muy festejadas, trasmitiendo emoción por la acometida delburel, un quite por tafalleras. Arturo exponiendo y mandando al toro que regateaba las embestidas se pegó un arrimón de muletazo a muletazo, se sentía el peligro. Sitio y cabeza derrochó Saldívar, sobrado de recursos para dejar una estocada efectiva y la ovación fue cerrada. Todos reconocieron al torero hidrocálido un torero sin fisuras. Su segundo despertó gran entusiasmo, se vio alegre en el recorrido de salida, parecía ser el del honor pero “lástima Margarito”, en un lance enterró los cuernos en la arena y se pegó una machincuepa de la que nunca se recuperó a pesar de la entrega de Saldívar, quién con Ginés Marín lograron que el respetable saliera contento de la plaza comentando lo visto pues el tercer espada Juan Pablo Llaguno, solo logró el abucheo general en ambos de sus toros, uno de ellos el más pesado del encierro el otro igual de complicado pero como dijo Curro Romero “Juan Pablo tenía la cabeza en San Sebastián. Avisos, pinchazos, y docenas de intento de descabello. Lástima este joven espada había despertado muchas ilusiones”.
EN LA CUARTA CORRIDA CONFIRMAMOS FERMÍN RIVERA Y SERGIO FLORES DOS TOREROS CABALES

En plena madurez hicieron derroche de maestría y entrega con los toros, medios toros de la ganadería de El Vergel un manojo de mansos, sosos, débiles, deslucidos, el tercero se aquerencio en tablas. Salvó a su criador el quinto “Cumplido”. El que se estrelló con el peor lote fue el español nacido en Badajoz , José Garrido que vestido de la aguja en terciopelo negro como negro su capote de paseo. Vino a confirmar su alternativa, un torero de clase y argumentos que tomado un sitio importante en Iberia. Pero nada memorable le vimos con “Mielero” el de la ceremonia apadrinada Fermín Rivera, este impecable de obispo y oro, testigo Sergio Flores de grana, también con originales bordados en oro. El del Vergel un manso reservón y débil a pesar del empeño de José Garrido que sereno y pausado trató de sacar imposible faena. El que cerró plaza “Parlanchín” de embestida descompuesta, arroyando y débil solo vimos pincelas, algunos naturales y adornos.
FERMÍN RIVERA SACÓ AGUA DE DOS ROCAS

Un torero con capacidad absoluta, con “Amoroso” un manso que se defendía, hizo el toreo clásico, sereno, erguido y sin duda lo obligó a pasar escuchando roncos olés, una faena de maestro. Con el cuarto “Fer” de capa, le bailó un jarabe, pues el toro no se definía. Después de las puyas y quites, Fermín cuajó una faena de la nada, sacó lo que “Fer” no tenía y fue acompañado de largos y roncos olées. Fermín Rivera es un torero consistente que realizó una faena con cabeza y recursos, dando los tiempos y acompañando. Despachó al toro de una estocada hasta las cintas, fulminante, el toro patas arriba y la plaza blanca solicitando merecida oreja con la que dio triunfal vuelta al ruedo.
SERGIO FLORES, TEMPLE Y HONDURA

Este torero de Tlaxcala como su alternante potosino son toreros de las zapatillas a la montera en todas las plazas y todas las tardes como confirmamos esta cuarta novillada, donde tampoco hubo buena entrada y ambos toreros sin inmutarse sacaron provecho y más para gusto de los ahí presentes, los cuales disfrutaron cada detalle de esta tarde, la cuarta donde no se ha visto un encierro bravo y encastado completo, solo chiripazos como este·”Cumplido”, que tuvo fijeza pero duró poco. Ya con “Andy”, sosito y remiso, Sergio sacó pues después de la puya se aquerenció y mejor abrevió con muletazos de aliño, después de los intentos de sacarlo del terreno. Sergio Flores tuvo la suerte del sorteo con el quinto “Cumplido”, que fue el único del encierro que valía. Puso en aprietos a los banderilleros sin presionarlo; el de Tlaxcala lo llevó suavemente, doblándose a los medios para cuajar unas tandas por naturales con hondura templadísimas, largas y cadenciosas que alborotaron al respetable disfrutando público y torero como las de mano derecha desplantes, sin quitar la muleta de la cara de “Cumplido” trayéndolo muy despacio y trasmitiendo su emoción a los tendidos a la distancia correcta, un dechado de torería faena que terminó con unas bernardinas y dejar un estoconazo que le valió llevarse las orejas del de El Vergel y el torero salir en hombros por la puerta del encierro ¡Enhorabuena toreros!… Nos veremos más tarde… Que el cielo los juzgue…