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Desde tierras mundialistas

  • Alberto Lati

Cristiano Ronaldo viajará a Rusia para ganar ese quinto Balón de Oro que le igualaría con Lionel Messi.

Por supuesto, pretende levantar otro trofeo como capitán de la selección portuguesa y ratificar que encabeza la más histórica generación del futbol de su país (no así, ni por mucho, la mejor en calidad: aquella de Luis Figo, Rui Costa, Paulo Sousa, Fernando Couto, Vitor Baia, Nuno Gomes, era superior…, aunque no ganó títulos).

Lo que realmente motiva al crack del Real Madrid incluso a costa de perder días de vacaciones e imposibilitar una pretemporada más adecuada de cara al exhaustivo año mundialista, es vislumbrar en el horizonte ese quinto galardón como futbolista del año. Nadie duda que si Cristiano se corona en la final de la Champions en Cardiff y luego en San Petersburgo, su victoria sobre Messi será tan aplastante como la del año pasado (cuando, igual, tuvo un verano de Champions y Eurocopa).

La gran diferencia sería el estado en el que dispute esas glorias. Se ha repetido mucho cómo CR7 llegaba al cierre de las anteriores temporadas con dolores en cada centímetro de sus piernas, tan distinto a la plenitud ratificada desde los cuartos de final contra Bayer Múnich; si antes sus goles iban diezmando hacia el cierre, ahora se multiplican conforme nos acercamos al final.

La primera reflexión imprescindible es de admiración: ser contemporáneo de Messi y tener los tamaños para empatar sus cetros como jugador del año, es una de las mayores proezas en la historia de este deporte, resumen de la perseverancia y disciplina de este personaje.

La segunda, es de mesura y hasta alarma: así como los principales cracks alemanes han sido exentados de la Confederaciones, pensando en darles descanso rumbo al Mundial 2018, quizá Cristiano tenía que haber solicitado lo mismo. Llegará al próximo Mundial (su cuarto) con 33 años y con un proceso muy atareado, hilvanando tres veranos con torneo: de la Eurocopa 2016, a la Confederaciones 2017, al Mundial 2018.

Luego emergerá la figura de Zinedine Zidane para volver a hacer magia (similar a la que lograba con el balón) en la dosificación del astro, pero acudir a ese certamen, a esos eventuales cinco partidos en dos semanas en Rusia, no parece la mejor idea en este momento de su carrera…, salvo porque su meta más ansiada es ese quinto Balón de Oro como pocas veces en sus manos.

Twitter: @albertolati