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Desde tierras olímpicas

PARÍS sigue siendo, con diferencia y distancia, el inmenso favorito para quedarse los Olímpicos del año 2024.

Es verdad que el ataque terrorista frustrado este viernes en el acceso a la pirámide del museo de Louvre, fue un recordatorio a los delegados del COI del único problema que tiene esa candidatura: el extremismo islámico, que ha golpeado recurrentemente a Francia desde dos años atrás.

Como sea, esto no cambia las altas posibilidades parisinas de conseguir la sede para sus terceros Juegos y los primeros en cien años. Basta con recordar que este país organizó una Eurocopa en el peor momento de esa ola de ataques (de hecho, el sorteo de grupos para la misma, fue cuatro semanas después de los atentados de la sala Bataclán, mismos que por fortuna no lograron incursionar en el Stade de France de Saint Denis)

El único factor que puede quitar a París sus Olímpicos, es que en las elecciones presidenciales a realizarse en abril, se imponga la ultraderechista Marine Le Pen. De momento, es quien tiene mayor porcentaje de aceptación, pero se espera que en la segunda vuelta no logre ganar la mitad más uno del electorado; nada puede descartarse, con el actual resurgimiento de los nacionalismos y lo fallidas que han sido las encuestas.

Pero especulemos por un momento que Le Pen se convirtiera en presidenta de Francia. Entonces llegaríamos a la definición de la sede olímpica de 2024, a realizarse en septiembre de este año, con tres países gobernados por posturas extremas y anti inmigrantes: la Hungría de Viktor Orban, el Estados Unidos de Donald Trump y, eventualmente, esa Francia del Frente Nacional de Le Pen.

Los Ángeles ha batallado mucho por convencer al COI de que no comparte la visión de su actual presidente, aunque no es fácil obtener los votos de personas cuyo país ha sido de algún modo ofendido -y al menos el 80 por ciento de quienes dirimen a la ciudad anfitriona, tienen motivos para así sentirse ante el discurso de Trump.

En un afán por explotar ese punto, hace un par de días París 2024 lanzó su eslogan, #ShareParis, comparte París: un verbo que basta para proyectar apertura, inclusión, solidaridad, y que en automático la aleja de los gobiernos de sus dos. El criticismo llegó, y de manera muy severa, por ser en inglés: justo en la tierra de Coubertin, en cuya Sorbona resurgieron los viejos Juegos de Olimpia y que dio idioma oficial al movimiento olímpico, se hizo a un lado el francés.

Al margen de eso, el Comité Organizador sabe que su único obstáculo hacia la victoria sería con el resultado más temido en las elecciones. Si gana Le Pen, vendrá una batalla muy extraña por esos Juegos.

Por lo demás, este atentado frustrado, precisamente el día en que se terminaron de presentar los proyectos de sede, no será factor.

Twitter/albertolati