imagotipo

Desde tierras olímpicas

  • Alberto Lati

EL tiempo empieza a hacerse corto: Sí el International Board pretende instaurar en Rusia 2018 el video como auxiliar de los árbitros, tiene demasiado que pulir y definir en apenas catorce meses.

Ni en la peor de sus pesadillas, la FIFA pensó que el estreno de esta tecnología sería tan desastroso como en el pasado Mundial de Clubes: Un penalti concedido en fuera de lugar y un gol válido cuyo festejo se interrumpió pensando que era en posición incorrecta, bastaron para la desilusión.

Pese a ello, al futbol no le queda más que salirse de las cavernas y aprender del ejemplo de tantos deportes más; pensemos en el tenis con su inmediato y milimétrico mecanismo para saber si una pelota muerde línea; pensemos en la forma en que los referees del futbol americano que analizan recepciones, infracciones, todo tipo de jugadas; pensemos en que desde 2002 la NBA revisa si un lanzamiento se ejecuta en tiempo; pensemos en que el photo-finish se ha utilizado en las pruebas de velocidad desde al menos los Olímpicos de Estocolmo 1912 (sí, ¡hace 105 años!).

El arbitraje en el futbol, sin embargo, tiene dos complejidades adicionales: primero, la apreciación, los valores de subjetividad, el poder determinar si hubo intencionalidad o no en determinada acción, mano, falta; por todo ello, en este deporte jamás nos pondremos de acuerdo, como en el tenis sí se ha conseguido; por todo ello, también, hace falta un mejor desarrollo de este mecanismo rumbo al Mundial que, en teoría, marcará el debut del video-apoyo; segundo, no afectar el ritmo, noción innecesaria en deportes (la mayoría) que paran constantemente.

Estamos a un par de semanas de que el International Board determine los pasos a seguir. Se da por hecho que ligas como las de Inglaterra, Alemania, incluso México, se convertirán en laboratorio de todas estas medidas. La duda es si un campeonato disputado con tanta cercanía a la próxima Copa del Mundo, podrá servir de base para lo que en plena dilucidación del título en Moscú, se utilice.

¿Velocidad o precisión? Por ahora, el International Board prioriza lo segundo y ahí puede radicar su fracaso: tratándose de una actividad basada del todo en el ritmo y en el balón que avanza sin freno, toda pausa es una afrenta.

El éxito llegará si se logran aliar esos dos factores. Éxito que, como he dicho renglones arriba, nunca será total. Con video o sin video, en el futbol se continuará hablando de injusticia, de persecución, de atracos.

Siendo sinceros, toda una final mundialista ya se definió así: la de 2006, cuando con apoyo no admitido de la pantalla del Olympiastadion de Berlín, se determinó expulsar a Zinedine Zidane.

Twitter:/albertolati