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Desde tierras olímpicas

  • Alberto Lati

LA última vez que Tokio fue anfitrión de unos Olímpicos, su ciclismo de ruta se desarrolló en un suburbio extraviado al oeste de la ciudad, prueba en la que participó el adolescente Eddie Merckx.

Una década más tarde se convertiría en el ciclista más laureado de la historia, vaya que sorprendió a todo mundo.

Eso fue en el lejano 1964, cuando los países sede ignoraban que las pruebas idóneas para promover a un país, para proyectarlo ante el mundo, para posicionarlo como destino turístico y de inversiones, son precisamente las que se desarrollan afuera de los estadios.

Son esas que permiten mostrar las atracciones más emblemáticas de un sitio.

Por revisar ejemplos: Londres 1948 desplazó su maratón y marcha a la campiña inglesa, tan distinto a cuando el fuego olímpico regresó a esta capital en 2012 y el circuito pasó por el Palacio de Buckingham, por el Puente de la Torre, por el río Támesis, por el Bing Ben, por la abadía de Westminster.

Bajo esa misma tónica, Beijing 2008 hizo pasar a los ciclistas por Tiananmen, así como Atenas 2004 por la famosa guardia en la plaza del parlamento y a los pies del Acrópolis, como Sydney 2000 por la Casa de la Opera, tal como ahora Río 2016 llevó los pedales al Fuerte Copacabana y a las playas de Ipanema.

Tan distinto a aquel ciclismo de ruta de 1964 en un área sin puntos reconocibles, ahora Tokio 2020 hará brillar en las pantallas de todo el mundo los rascacielos de su centro, la futurista zona de Odaiba, la Tokyo Tower y, sobre todo, los jardines del Palacio Imperial, donde iniciará y culminará la competencia.

Los escenarios cerrados, las instalaciones, los estadios, bien pueden desplazarse a otros rincones, incluso a las afueras o a zonas poco concurridas, aunque no faltará un alma perdida en esos sitios.

Con ciclismo de ruta, maratón, triatlón y marcha, está claro lo que se necesita: según las particularidades de cada prueba (algunas requieren pendientes y ascensos), hacerlos circular por los lugares más icónicos.

¿Alguna excepción que confirme la regla? Sí, pero estrictamente sólo una: la maratón de Atenas 2004, que salió, como tenía que ser, de Marathonas, aun asumiendo que se llevara al cabo en un 90 por ciento en donde no había nada que presumir, más que el peso de la historia: los pasos mitológicos y fundacionales del célebre soldado Fidípides, origen de esta carrera.

Twitter/@albertolati