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Desde tierras olímpicas

  • Alberto Lati

Desde la antigua Olimpia, donde no podía siquiera haber aficionadas, hasta la actualidad, ha sido un larguísimo camino rumbo a una genuina equidad de género.

De inicio, Atenas 1896 sólo inscribió a hombres. De inmediato, ya en París 1900, se integrarían mujeres en golf y tenis, pero pasaría casi un siglo para que se les permitiera competir en maratón (Los Ángeles 1984), ciclismo de ruta (Seúl 1988) y levantamiento de pesas (Sydney 2000) En cuanto al boxeo, su inclusión se dio recién en Londres 2012, junto con una exigencia: que todo deporte nuevo que se reciba en el programa olímpico, tendrá que ser para los dos sexos.

En este largo recorrido, ha habido fuertes resistencias en contra de disciplinas que puedan revolver a hombres y mujeres. Por eso es tan positivo el anuncio de parte de la Federación Internacional de Tiro Deportivo, de buscar que Tokio 2020 cuente con competencias mixtas; es decir, pruebas en las que tiradores y tiradoras se enfrenten.

Para entender bien el tema. Tenis y bádminton cuentan con dobles mixtos, así como algunas competencias de vela (Nacra 17) consisten en equipos conformados por un hombre y una mujer. No obstante, el único deporte que ha propiciado la competencia bajo idénticas condiciones de hombres y mujeres, ha sido el ecuestre.

Desde Helsinki 1952, esa posibilidad comenzó a ser meditada, al abrirse el hipismo a atletas que no tenían que ser militares. Fue hasta Tokio 1964 cuando la jinete estadounidense Lana Dupont se convirtió en la pionera y desde entonces la historia ha ido muy lenta.

El tiro deportivo, como los ecuestres, no es un deporte de contacto ni sus marcas dependen de la constitución física del exponente. Por ello, que se mezclen hombres y mujeres parece más que lógico.

Justo en la ciudad de Tokio donde Dupont rompió esa barrera, se busca dar un paso más, ahora en tiro deportivo.

Gran noticia que haría a Tokio 2020 muy especial en términos de respeto e igualdad, tal como Tokio 1964 lo fue con los ecuestres. Tan lejos de Atenas 1896, donde una mujer, impedida de registrarse, corrió la maratón en paralelo a los atletas.

Twitter/albertolati