imagotipo

Desde Tierras Olímpicas

  • Alberto Lati

  • Alberto Lati

UNA campaña por demás oportuna y necesaria; campaña que al fin proyecta al anfitrión mundialista, Rusia, de forma simpática y hospitalaria; campaña lanzada al rebasarse la marca de los 100 días para que inicie la Copa Confederaciones, laboratorio y preámbulo del Mundial del año entrante.

En el anuncio se ve a un turista corriendo para tomar un vuelo de Sochi a Moscú, mientras sus movimientos por la terminal son acompañados por una narración futbolística; aficionados (por supuesto, mexicanos pintados y disfrazados), espacios amplios y ordenados, fachadas modernas, una chica guapa, y el mensaje: “Rusia está listo para el gran juego”.

Una búsqueda simple en internet deja claro el problema de relaciones públicas que ha tenido esta sede. Alusiones a los hooligans, a cuestiones geopolíticas, a las sanciones olímpicas por dopaje, a disputas internacionales, a estadios demorados en su construcción, incluso a la llamada ley anti propaganda gay y a acusaciones de intervención de elecciones en otros sitios.

Más allá de la postura política o ideológica de cada quien, este Comité Organizador requería con urgencia de una campaña así, como también fue muy vistosa la celebración en San Petersburgo de los 100 días para la Confederaciones con multitudes bailando los ritmos de los países que irán al torneo en la bellísima Plaza del Palacio (Dvortsovaya Ploshchad) de la ciudad de los zares.

Esta campaña, que podemos asumir tendrá más entregas, me recuerda a aquella lanzada a unos meses de Alemania 2006. El país teutón tenía que lograr mostrarse como amable, sonriente, cálido, generoso, y lo logró con unos anuncios en los que Michael Schumacher era taxista, Rudi Voeller policía, Uli Hoenness vendedor de comida, ante aficionados de todo el mundo (el fan mexicano, por cierto, tampoco ahí faltó). Eso continuó después con otro clip, donde aparecían Oliver Kahn y Michael Ballack decorando los vestuarios de sus rivales.

En un contexto tan enrarecido, Rusia 2018 tiene dos labores para sustraerse de acusaciones y divisiones políticas: la primera, hacia su gente, invitarla a disfrutar del evento y recibir espléndidamente al mundo; la segunda, hacia el exterior, garantizar a los visitantes que vale la pena el esfuerzo de pagar para acudir al Mundial.

Entre tantas notas adversas y controversiales, una campaña fundamental. Campaña que, más allá de los siguientes videos que emita, fracasará si no continua tanto en las autoridades como en el pueblo ruso: por mucho que se proyecte una actitud de bienvenida, nada funciona si no se sustenta en la realidad.

Twitter/albertolati